Oasis

Mayo 21, 2017 - 11:55 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Contigo me siento seguro, Padre amoroso y la fe que en ti tengo aleja o diluye los temores y las dudas.

Sé que siempre me acompañas y me proteges con tu infinito poder y tu gran amor. Sé que debo cuidarme, apartarme del mal y no andar por senderos torcidos.

Y es que tu amoroso cuidado no me exime de ser el responsable de mi vida, de actuar bien y no hacer el mal.

Me proteges de todo peligro en la tierra, en el aire y en el mar, sentado o caminando, en mi casa o fuera de ella.

Me cuidas como el Pastor que está vigilante con sus ovejas, como el pájaro que no se aparta del nido donde están sus crías. Eres mi refugio y mi baluarte.

Como lo dijo Jesús, no debo estar inquieto por las cosas materiales porque tú eres un Padre que alimenta a las aves y cuida de los lirios del campo. Lucas 12, 22-32.

Lo que debo hacer es “Buscar primero el Reino de Dios y las demás cosas llegarán por añadidura”.

Gracias Padre por estar de mi parte y velar por mí, eres mi fuente de paz y mi luz radiante. Te amo y siempre te amaré.

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