Oasis

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Mayo 15, 2017 - 12:46 a.m. Por: Gonzalo Gallo

Un ser bueno se puede enfermar, no por un karma, sino para aprender y/o enseñar algo con amor.

Sin embargo, sin generalizar, suele suceder que tú te enfermas de los ojos cuando no quieres ver algo o a alguien.

Del mismo modo sufres de los oídos cuando hay personas o verdades que para nada deseas escuchar.

Sufres de estreñimiento si hay odios, culpas, penas, personas, cargos o posesiones que no estás dispuesto a soltar.

Te fracturas cuando eres muy rígido, o estás mal de la digestión porque no te tragas a una persona o tu propia realidad.

No es casual que algunos se accidenten, se quemen más que nadie o sufran dolores de cabeza persistentes.

Detrás de todas las dolencias hay grietas internas, desajustes emocionales, culpas, rabias u odios atorados como se ve en el libro Obedece a tu cuerpo.

También hay rencores virulentos, envidias, codicia, desenfreno, celos, tensión y otras plagas. La que se enferma primero es tu alma. Cuídala.

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