Oasis

Mayo 14, 2017 - 07:00 a.m. Por: Gonzalo Gallo

Apreciada mamá, el amor genuino es libre y liberador, el amor auténtico nunca es posesivo, es inmensamente generoso y respetuoso.

El amor que ilumina la vida y da felicidad respeta la autonomía de los demás y nunca posee, avasalla, maltrata, manipula o posa de víctima.

¿Así es como amas, querida madre? Para lograrlo primero necesitas amarte mucho y aprender a estar bien sola.

Sólo puedes amar cuando no tienes miedos o apegos y aceptas que los hijos se pueden o se deben ir sin que te deprimas.

Los amas, pero no los necesitas para ser feliz, porque eres feliz sin apegarte, sin depender, sin cadenas invisibles.

¿Por qué entonces te aferras a los que dices amar como se pegan las parásitas a un árbol? Eso te hace daño y frena el proceso de ellos.

Ámate mucho y podrás practicar un amor sin ataduras. Nada es permanente, todo es prestado y lo vas a perder algún día.

Si te amas podrás amar con libertad y aceptar que cada ser es independiente. No es fácil, pero ese es el buen sendero. ¡Feliz día!

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