Oasis

Mayo 09, 2017 - 11:55 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Una araña puede producir más de 30 metros de su peculiar seda, lo cual es un verdadero prodigio de la naturaleza.

Según los estudiosos, es más suave que el algodón y proporcionalmente es mucho más resistente que el acero.

De hecho ya existe una tela de araña sintética y se emplea con éxito en paracaídas y chalecos antibalas.

Para muchos orientales la telaraña es un símbolo de la honestidad que Dios nos pide porque debemos ser transparentes.

Los sabios enseñan algo que se cumple: en esa red caen algún día los pícaros, los corruptos y los traidores.

A estos los ha cegado la ambición o la inconsciencia, no saben que actuar bien es rentable y que el mal se devuelve.

Por eso afirma el Dalai Lama: “Si los pícaros conocieran las ganancias de ser honesto; de puros pícaros serían honestos”.

En la red del mal siempre cae el ‘vivo’ que se engaña diciendo: “Puedo obrar mal y nada me va a pasar”. Se cree astuto o ‘vivo’, pero es un ingenuo.

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