Oasis

Mayo 07, 2017 - 07:00 a.m. Por: Gonzalo Gallo

Tú, Dios mío, eres mi roca firme, mi refugio y mi fortaleza. Contigo me siento seguro en medio del peligro. En ti confío plenamente.

Me renuevas y me sostienes, me cuidas y envías tus ángeles para que me guíen y me acompañen en toda ocasión. En ti creo decididamente.

Tú Señor estás siempre conmigo y me susurras las mismas palabras que siempre has dicho a tus escogidos: “No temas, Yo estoy contigo”.

Por eso acudo a ti en los días angustiosos y en ti me apoyo confiadamente. Nada temo, Madre-Padre, porque tú estás conmigo.

Oh Dios, eres mi fuerza y mi esperanza, por eso no sucumbo y creo en días mejores y en nuevos amaneceres.

En los tiempos aciagos tiendo a desfallecer, pero con tu poder me levanto animoso después de cada caída.

Ayúdame a aceptar que las pruebas no las mandas tú, pero que son necesarias para pulirme y mostrar de qué soy capaz.

Amado Señor, eres mi bastión, me llevas de tu mano y me proteges con el poder de tu Santo Espíritu. Te amo sinceramente.

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