Oasis

Mayo 03, 2017 - 12:23 a.m. Por: Gonzalo Gallo

Necesitas conocerte sin subterfugios porque donde pones tu identidad, pones tu felicidad o tu desdicha.

No sigas el camino oscuro de los que desconocen su verdadero Yo, su Yo sagrado o superior, su verdadera identidad.

Lo que realmente eres no tiene que ver con tu cuerpo, con lo que posees, lo que aparentas o lo que te llena de orgullo. No te identifiques con eso.

Seducidos por lo material es fácil olvidar nuestra esencia espiritual y que somos parte de Dios, somos diosecitos gracias a Dios.

Pero también puedes engolosinarte con lo espiritual y desligarte de la vida seducido sólo por acumular información y por lograr una cómoda iluminación.

La verdad es que sólo a través de los demás nos conocemos y podemos perfeccionarnos. Sin la exigencia de las relaciones no hay avance.

Las cualidades y defectos que vemos en los otros reflejan nuestras luces y nuestras sombras. Los demás son tu espejo.

Mírate como un hijo de Dios, mira a todos como hermanos y crea tu destino centrado en el amor. Allí está tu identidad divina.

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