Oasis

Mayo 02, 2017 - 12:11 a.m. Por: Gonzalo Gallo

Afirmación de los ateos: “No hay evidencias científicas de la mano de dios ni en el origen de la vida ni en el del universo”.

Eso es cierto, pero ¿hay evidencias científicas de que el amor existe? No hay ninguna porque ahí la ciencia está fuera de su campo material.

Tampoco la ciencia puede comprobar que existen la consciencia, la fe, la ternura, el perdón, la humildad y tantas otras realidades no cuantificables.

Lo único que existe no es lo que se puede examinar en una laboratorio y cada tanto la sorprendente realidad obliga a la ciencia a cambiar sus paradigmas.

La ciencia es maravillosa y gracias a ella vivimos mejor, pero también gracias a ella tenemos locuras como las armas nucleares y otros males.

Respeto a los ateos y, es más, admiro a los que son rectos que son la mayoría porque actúan mejor que una turba de falsos creyentes.

En mi vivir he hablado con ateos verdaderos, o sea, no con los fanfarrones que rezan ante un terremoto, y he comprobado que son rectos y coherentes.

Prefiero a esos ateos y no a tantos creyentes corruptos, inmorales y soberbios que con su bajeza les dan razones a los primeros para no creer.

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