Oasis

Abril 30, 2017 - 07:00 a.m. Por: Gonzalo Gallo

La polarización es tan aguda que, si haces alguna crítica al proceso de paz, sus defensores a ultranza te lanzan dardos nada pacíficos.

En otras palabras no puedes pedirles a las Farc que, de una vez y no a cuenta gotas, liberen a los cientos de menores que secuestraron en el campo.

También debes aceptar sumiso que ese grupo no tiene grandes capitales y es la ‘pobre viejecita sin nadita que comer’.

¡Qué falla! Asume que no tienen que pedir perdón. No, todos debemos implorar su perdón porque son pobres víctimas, no horribles victimarios.

Les cuesta a algunos entender que el proceso tuvo y tiene fallas y que hablar de eso no es querer la guerra.

Por el contrario es querer una paz realmente estable que sólo se construye con sinceridad y confianza, no con engaños.

Varias veces he escrito que es una ganancia que una parte de las Farc se hayan desmovilizado. Sí, es un valioso logro.

Pero, ¿por qué no se puede pedir a los jefes de la guerrilla que sean humildes y no soberbios, sinceros y no mendaces? ¿Hacerlo es ser guerrerista?

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