Oasis

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Mayo 30, 2018 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

¡Ámate, ámate, ámate! Esto es lo que hay que repetirles a millones de seres dedicados sólo a pensar en los demás.  

Y en esa interminable fila de víctimas están de primeras las mamás que se olvidan de ellas por mimar a sus hijos.

No descansan, no se dan gusto, y creen erradamente que su misión es darlo todo sin recibir.

Pero no solo muchas madres sufren aferradas a un falso concepto del amor. ¿Cuántas personas se aman de verdad?

Sólo aquellos que fijan límites, se cuidan, saben decir no, y disfrutan sin sentirse culpables.

Hay mucha gente triste esclava de este sofisma: “Soy muy bueno porque vivo en función de los que amo”.

Si eso te asusta alégrate porque ya aprendiste que es insensato ser infeliz para hacer felices a otros. 

Jesús dijo “ama al otro como a ti mismo” y muchos lo aplican así: “Ama al otro a costa de ti mismo”. ¡Qué falla!

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