Oasis

Abril 20, 2017 - 11:55 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Robinson Crusoe es un náufrago que al afrontar tantas peripecias y azares, nos impele a dar lo mejor sin desfallecer.

La novela de Daniel Defoe, escrita en 1719, se inspiró en la vida del marinero escocés Alexander Selkirk, quien estuvo solo en una isla durante cuatro años.

En ningún momento Crusoe se da por vencido, y mantiene una perspectiva optimista respecto a su futuro.

Toma dinero del barco encallado, algo inútil en la isla porque las herramientas y provisiones son las valiosas para su supervivencia.

La novela es una elegía a la denodada lucha del ser humano ante la adversidad, y al tesón que vence cualquier obstáculo.

Al novelista Daniel le tocó afrontar la muerte de su madre cuando tenía diez años, y como adulto, una quiebra económica y deudas recurrentes.

Una de las lecciones de la obra es la aparición del indígena que viene a llenar su soledad y a recordarnos que sin relaciones somos muy pobres.

Cuando tu ánimo esté bajito, afianza tu fe apóyate en lo mejor de ti, y cree firmemente que vendrán días mejores.

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