Oasis

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Diciembre 24, 2017 - 09:29 a.m. Por: Gonzalo Gallo

Durante la Reforma Protestante la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas Iglesias llamándola “Garras de la bestia”.

En 1644 el Parlamento inglés prohibió la Navidad mediante un Acta; debía de ser considerado día de ayuno y de mercado.

El pueblo se rebeló con motines, tomó ciudades como Canterbury, y decoró las puertas con pendones a favor de la santidad de la fiesta.

La Restauración de 1660 puso fin a la prohibición, pero muchos siguen aún rechazando la celebración navideña con argumentos puritanos.

Sólo una mente poco tolerante y rígida puede ver algo malo en un pesebre y la Navidad, pero los humanos somos amigos de complicarnos la vida.

Como para algunos todo es diabólico yo, que hago un pesebre grande, me voy a ir al infierno eterno, y conmigo cientos de millones.

Si nos dedicáramos a amar, que es lo único que Dios quiere, respetaríamos las creencias de cada persona. Si no respetas, no amas.

Las imágenes que tengo me mueven a amar más a Jesús y Dios, pero debido a ellas también me voy a condenar. ¡Ay! ¿Cómo cambiar las creencias humanas?

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