Oasis

Abril 09, 2017 - 07:00 a.m. Por: Gonzalo Gallo

Confesión de un abogado en la sala de un aeropuerto: “En mi vida me olvidé de Dios y para mí era un cero a la izquierda.

Me iba bien en mi trabajo, todo marchaba, y me entregué al licor y a una vida doble, a pesar de tener una muy buena esposa.

De religión y espiritualidad ni un ápice, ni siquiera un rezo. Pero ya a los 65 siento que recibí un aviso, no de Dios, sino de la vida.

Fue un infarto que me dejó por poco tiempo con el lado derecho paralizado. No lo capté, me recuperé y seguí con mis vicios.

Entonces al año, estando de vacaciones con mi esposa y mis tres hijos, sentí que me iba y de hecho lo hice.

Me desmayé, me sentí morir, perdí consciencia y vi el túnel. Al tiempo, cuando me recuperé, reflexioné y me dije: Necesitas dar un cambio.

Con humildad busqué guía, reordené mi existencia, y ahora ser espiritual es para mí una prioridad y una vivencia que me llena de paz”.

Este empresario me mostró en su celular textos, melodías y videos que ahora le ayudan a llevar una vida mejor. Supo escuchar los avisos.

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