Oasis

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Noviembre 10, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Según cifras oficiales en 2015 hubo en Japón más de 2.000 suicidios por karoshi o exceso de trabajo, pero muchos casos no se denuncian y el mal ha crecido.

Las víctimas mueren de repente por fatiga laboral acumulada o, presionadas por la inacabable carga de trabajo, se deprimen y se suicidan.

La agencia de publicidad japonesa Dentsu, quinta del mundo en ingresos, fue sancionada hace días con una risible multa de 3.700 euros.

¿Motivo? El suicidio de Matsuri Takahashi, joven empleada que entró en depresión como consecuencia de karoshi.

Ella, de 24 años, saltó desde el dormitorio de su empresa el 25 de diciembre de 2015. Se quejaba en Twitter de la fuerte carga laboral:

“Otra vez tengo que trabajar el fin de semana. Quiero morir” decía uno de los textos divulgados después de que su madre demandó a Dentsu.

Llegó a trabajar 105 horas extras, 25 horas más de las 80 a partir de las cuales un caso de fatiga se considera “accidente laboral”. La ridícula sanción a Dentsu por intereses económicos, perpetúa esa plaga en un país donde te inculcan desde niño el aguante. En Colombia también hay karoshi.

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