Oasis

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Septiembre 20, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Hace días un ladrón entró a un edificio a robar en Nederweert, ciudad holandesa y quedó atrapado al cerrarse la puerta detrás de él.

Entonces decidió llamar a Emergencias para que la Policía acudiese a liberarlo, informó el portal de noticias neerlandés Dutchnews.

“Por teléfono intentó contar una bonita historia, pero a las 4:30 de la madrugada entró a robar y estaba ebrio”, explicó la Policía.

A veces aparecen estas historias en la prensa y muestran que quien hace el mal temprano o tarde cosecha con dolor.

Claro que ‘los vivos’ en su ignorancia no lo creen y están seguros de que sus malas acciones quedarán impunes.

La verdad es que, aunque la justicia humana falle, la divina o del universo jamás lo hace y siempre recoges el fruto de tus actos.

Quien obra mal jamás termina bien y además se lleva para una próxima vida las secuelas de su mala conducta.

Por su parte quien obra bien, bien vive a no ser que confunda la bondad con el candor o crea que ser bueno es simplemente rezar e ir a un templo.

Ser bueno es actuar con amor, sabiduría y honestidad.

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