Oasis

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Septiembre 15, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Por llamar amor a aquello que no lo es o por descuidar su relación son bastantes las parejas que siguen unidas sin amarse o que se separan.

Parejas que afirman con dolor: “Tuvimos una vida de cuento de hadas, pero ahora es una enfermiza tragedia de Shakespeare”.

Si el humano dedicara al arte de amar las energías que gasta en atesorar, consumir o estar ante a un aparato tecnológico, lamentaría pocas rupturas.

Pero el tener lo seduce, el ser pasa a un segundo plano y escasas veces amar o querer es su prioridad a no ser que esté enamorado.

Los esposos deberían seguir siendo novios para conquistarse cada día y ser detallistas, afectuosos y comprensivos sin el óxido de la rutina.

A muchos les sucede que por entregarse a los hijos dejan de ser buenos esposos y no sacan tiempo y ganas para cuidar su amor.

Esto ya lo conocías, pero ¿qué distancia hay de saber a practicar? Sabio no es el que sabe, sabio es el que practica o aplica.

De lo que más se culpan los moribundos es de no haber amado, de no haber valorado a sus seres queridos. ¿Por qué esperar a la muerte para apreciarlo?

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