Oasis

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Septiembre 07, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Si te dedicas a analizar y mejorar tu lenguaje notarás cambios muy positivos en tu modo de pensar, de vivir y en tu actitud.

Los ejemplos abundan, como este: “Me duele la cabeza”. Lo correcto es decir: “Yo hago doler mi cabeza”, o sea, es mi responsabilidad.

Otro: “Se me fueron los frenos”, cuando debes reconocer: “Yo no fui cuidadoso con los frenos y por eso fallaron”.

Casi siempre usamos un lenguaje que nos sirve para eludir nuestra responsabilidad como al decir: “A uno se le olvida”, cuando lo apropiado es decir: “Yo lo olvidé”.

Las expresiones: fue que, es que y se me, son un reflejo de eso y si las evitas te apersonas y dejas de lado las excusas.

Dices: “Es que se me cayó”, cuando debes decir: “Yo lo dejé caer”. Así afirmas: “Fue que se me rompió”, en lugar de reconocer: “Yo lo rompí”.

Dile a alguien: “Eecuerda eso” en lugar de decir “No lo olvides”. Di “Tengo una casa y un carro”, no empequeñezcas la vida diciendo casita y carrito.

Di: “Voy a trotar”, en lugar de afirmar “Yo trotaría”. Di: “Nunca”, en lugar de mentir diciendo: “Un día de estos”. Eres lo que piensas y dices porque eso crea tu actitud.

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