Oasis

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Agosto 06, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

A un empresario le falló su computador y alguien le recomendó a un experto que era el mejor en su campo.

Cuando llegó desarmó el computador, realizó varios chequeos y en poco tiempo cambio un chip, hizo una soldadura, y el aparato volvió a funcionar.

En su labor se demoró solamente unos 15 minutos y le pasó al empresario una cuenta por 200 dólares.

El dueño del aparato se ofuscó al mirar el monto de la factura y entonces le dijo en un tono fuerte al experto:

- ¿A usted no le parece un descaro cobrarme 200 dólares por algo que a solamente le tomó 15 minutos reparar?

Él permaneció tranquilo, sonrió, pidió un papel, se sentó a escribir y le pasó esta nota al airado empresario:

- Comprendo su molestia. Le aclaro: 20 dólares por el nuevo chip. 30 por la reparación. 50 por saber qué hacer, 100 por los 5 años que estudié para saber qué hacer.

El empresario se calmó, también sonrió, le dio el dinero y le dijo: “Gracias, me ha dado usted una valiosa enseñanza”.

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