Oasis

Oasis

Agosto 06, 2017 - 06:40 a.m. Por: Gonzalo Gallo

La visión que tenemos de la realidad es bien subjetiva aunque el ego orgulloso nos convence de que somos objetivos y tenemos la razón.

Nos pasa como a esa mamá que se sentía muy ofendida con su hijo de dieciséis años. No podía tolerar que él fuera unos pasos delante de ella cuando salían juntos.

Un día no aguantó más y le preguntó qué era lo que lo avergonzaba de ella. “Ay, mami, ¿cómo puedes pensar eso?, le dijo él bastante turbado. Y le dio esta explicación:

“Te ves súper joven y no quiero que algún compañero piense que tengo una nueva novia”.

La madre sonrió y desde ese momento la supuesta ofensa se desvaneció como por arte de magia.

Así somos, vemos la realidad no como es sino como somos, y creemos que nuestra opinión es la verdad. En las relaciones los juicios crean pendencias y conflictos.

Por eso hay una atmósfera respirable y un ambiente cálido cuando decides hablar bien de los demás y defenderlos cuando otros los despellejan.

Un hogar y una empresa marchan bien cuando todos se vacunan contra el juicio y la envidia. Dos plagas peligrosas.

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