Oasis

Agosto 04, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Los seres apasionados conocen el poder magnético de un sueño que se persigue, y no se rinden ni siquiera en las peores encrucijadas.

Tienen fe y saben que la historia humana es un proceso dialéctico en el que los “males” son necesarios para avanzar.

De hecho, todos los inventos y los logros son respuestas a lo que el negativo ve como problemas o necesidades.

Los pesimistas deberían recordar experiencias caóticas como la epidemia que sufrió la raza humana en el Siglo XIV, en la década de 1330 a 1440.

En ese entonces apareció en el Asia central una variedad de peste bubónica que de un modo fatal se propagó por todas partes.

Los infectados morían en 2 0 3 días llenos de manchas oscuras y, por eso, se habló de “la muerte negra”.

Mató a 70 millones de personas, la tercera parte de la población del planeta. El pánico se apoderó de todos y los apocalípticos anunciaron el fin del mundo.

Pero el universo sigue su evolución incluso con epidemias como el Sida que no se compara ni de lejos con la muerte negra.

La evolución guiada por Dios es una sucesión de cambios y de crisis y los seres ricos en confianza mejoran con ellas y con ellas se han fortalecen.

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