Oasis

Agosto 02, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

En pocas acciones el ser humano derrocha o malgasta tanta energía como en el estéril vicio de culpar al destino o culpar a otros.

Miguel Ángel no se desgastó en culpas por perder a su madre cuando solamente tenía 6 años de edad, ni lo hizo Bach al estar sin padre ni madre a los 10 años.

Beethoven se dedicó a componer su música sublime y no a culpar a las circunstancias por su sordera.

¿Qué ganas o qué solucionas buscando culpables? Dedícate más bien a usar tus talentos, a confiar y a dar lo mejor de ti.

Ni Dickens ni Andersen perdieron tiempo y energía en culpas por nacer en familias tan pobres que llegaron a mendigar. Andersen quedó sin padre a los 11 años.

Invierte tus fuerzas en capacitarte bien, en corregir tus errores, en potenciar tus dones y en amar lo que haces.

Eso fue lo que hicieron el pintor Goya y el inventor Edison, a pesar de sus serios problemas auditivos.

Destierra las culpas, acepta tu realidad o cámbiala si puedes. “Quien no sabe danzar le echa la culpa al piso”, reza un proverbio hindú.

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