Oasis

Junio 30, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Cuentan de un sabio que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas hierbas que cogía.

¿Habrá otro, entre sí decía, más pobre y triste que yo?; y cuando el rostro volvió, halló la respuesta viendo que otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó.

Estos versos de Calderón de la Barca, 1600-1681, son un hermoso ejemplo de cómo se condensa una historia en una breve poesía.

La lección es sabia, cuando crees que sufres lo peor, hay millones en situaciones más horribles y deplorables.

Por eso dijo alguien: Dejé de lamentarme por no tener zapatos cuando vi a alguien muy feliz que no tenía pies.

Cierto día le escuché a Carlos Barrera, un gran amigo cuadripléjico y que jamás se queja, este profundo pensamiento.

“Sufrimos demasiado con lo poco que nos falta y gozamos muy poco con lo mucho que tenemos”; además no agradecemos ese mucho.

Date el gran obsequio de valorar lo pequeño y lo grande, de valorar lo más insignificante y destierra las quejas de tu vida. Da gracias sin cesar.

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