Oasis

Junio 23, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Se cuenta que después de cumplir los 70 años, Leonardo da Vinci sufrió un ataque de parálisis que le inmovilizó el brazo derecho.

El versátil artista italiano no se hundió en el desespero, antes bien, con un entusiasmo ejemplar aprendió a pintar con la mano izquierda.

Cree, pues, que el peso de los problemas depende más de tu mal humor que de su misma dificultad y complejidad.

Y esto es tan claro que por ahí ves ciegos felices mientras otros reniegan y maldicen porque no soportan la miopía o algo menor.

Tú mismo eliges superarte o deprimirte, aceptar o renegar, llorar por las dificultades o crecer con ellas.

Se sabe que el pintor francés Renoir, atacado por la artritis se hacía atar los pinceles a sus dedos para seguir pintando.

Y el pintor Manet, al ver que sus cuadros eran rechazados sistemáticamente en las galerías y los salones, tomó una decisión:

En 1867 alquiló un salón y expuso con otros artistas no aceptados. Nació así el famoso Salón de los Rechazados que impulsó el Impresionismo. Eran seres ricos en confianza y pobres en apatía.

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