Oasis

Junio 22, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

El 12 de junio de 1817, hace 200 años, Karl von Drais salió de Mannheim en Alemania a otra localidad, montado en un artefacto de su propia creación.

Constaba de una rueda delantera y otra trasera, ambas de madera y unidas por un cuadro con sillín y un manubrio.

Todavía no tenía pedales y no se llamaba bicicleta, sino máquina andante, pero recorrió 15,7 kilómetros en menos de una hora.

Lo hizo a una velocidad de 15 kilómetros por hora, mayor que la que alcanzaba la diligencia con caballos debido a las pésimas vías.

El artefacto pesaba unos 20 kilos, el conductor se impulsaba con los pies y se dejaba rodar. En 1839 un herrero escocés le puso pedales de metal.

Después los franceses Pierre y Ernest Michaux presentaron en París en 1867 un velocípedo con propulsión delantera.

En 1879, el británico Henry John Lawson fue más allá y le incorporó la propulsión por cadena para la rueda trasera.

En 1885, su compatriota John Kemp Starley patentaba la primera bicicleta con un sistema de cadena integrado a las dos ruedas.

También frenos y gomas con cámara de aire creados por el irlandés John Boyd Dunlop. Gracias, Padre, por los inventores y sus maravillosas creaciones.

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