¿Y la psicología, qué?

Mayo 31, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

La psicología no está ‘encerrada’ en un consultorio. En la calle, en la vida cotidiana, en la política, hay psicología. Tres temas de los últimos días tienen una explicación desde la psicología. Aquí van.El primero, la exclusión. Cuando un individuo, un grupo étnico, una comunidad, una raza, una nación o un conglomerado de personas han sido excluidos por problemas políticos, geográficos, económicos, religiosos, de violencia, por lo que sea, esta exclusión se ‘pega’ a su piel, a su historia y se perpetúa “por los siglos de los siglos”. Hasta que, haciendo conciencia, revisando la historia familiar, se ‘pone en paz’ este legado y las nuevas generaciones se liberan del peso de las acciones de sus antepasados. De allí la importancia de las reparaciones para poder ‘redimir’ o liberar las cargas generacionales que aún se arrastran. Existen herramientas psicológicas para ‘desamarrar’ esos lastres. Antanas Mockus es una persona extraordinaria. Su capacidad de análisis, su valentía, pero sobre todo, su coherencia, generan inmenso respeto y admiración. Coincido con su posición ideológica y ética de hoy frente a Peñalosa y a la actitud perversa de Uribe. Pero Mockus tiene marcada en su historia el sello de la exclusión. Pertenece a un pueblo ‘excluido’, Lituania, su familia fue excluida y muchas de sus acciones son fruto de la exclusión. Por más brillante y coherente que sea, mientras que no se mueva la exclusión, Antanas no podrá ‘incluirse’ en este país para realizar el trabajo que necesitamos realice. Lo explican la Psicongenealogía y Constelaciones Familiares con campos mórficos.En ese mismo orden de ideas, reparar es básico como proceso de ‘liberación’ de historias. Los rituales, las determinaciones legales, los monumentos, el perdón nacional y público, son fundamentales para que las nuevas generaciones puedan vivir sin estar en deuda con sus antepasados lastimados o agredidos. Porque arrastramos los errores, las culpas o los dolores de nuestros antepasados. La ley de reparación y víctimas permite, entonces, empezar a cancelar la deuda de dolor de las generaciones anteriores para que los ciudadanos de hoy puedan construir presente y futuro sin lastres. La ley de reparación de las víctimas es el primer paso real y certero de que Colombia pueda vivir sin violencia y sin retaliaciones. De allí que aceptar que tenemos un conflicto armado permita colocar a todos los integrantes del espiral violento (los que atacan y los que defienden) en el mismo nivel. Es el comienzo del equilibrio para evitar vencedores y vencidos. Y tener futuro: también lo plantea la psicología.Y por último la vibración que se sintió frente a lo sucedido con Pacho Piedrahíta. Se vibró en una frecuencia de esperanza y ‘resonamos’ en ello. Y, como en un espiral, a más esperanzas, más energía, mejores vibraciones, mejor ‘onda’ y mayor posibilidad de que resulte aquello en lo que se resuena. Requeríamos vibrar en algo esperanzador y muchos se ‘subieron’ a esa onda. Una onda vibratoria de esperanza y la conexión de varios, dio resultado. Somos seres de energía y es muy importante evaluar en qué niveles vibramos. Vibraciones de apatía, pesimismo, recalcar sólo lo negativo, genera más de lo mismo. Crear o vibrar en frecuencias positivas ‘atrae’ lo que se desea, puesto que a la mente le da igual que sea positivo o negativo: ella sólo responde a la frecuencia en la que se la hace vibrar. También explicación desde la psicología.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad