‘Y la Iglesia inventó a la mujer’

Noviembre 13, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Su relación con el catolicismo no va a ser igual después de leer el libro de Michela Murgia, ‘Y la iglesia inventó a la mujer’. Lo que allí describe no sólo es despiadado sino aplastante. Cómo la Iglesia Católica, a través de su jerarquía ha sido tan machista y descalificadora con la mujer. Cómo la considera un ser ‘a su servicio’ y cómo han endulzado el oído para creer que la santidad es el camino del cielo. Aclarando que para la Iglesia santidad, en femenino, significa servicio, sometimiento y sacrificio. ¡Por Dios! La narración es sobrecogedora. En un comentario se dice que, a pesar de terminar de leer, lo descrito “sigue trabajando en nuestro interior, haciéndonos pensar”. (Gazzetta di Parma). Es como una afrenta a la autoestima femenina. ¿Qué cree la Iglesia que es una mujer? La jerarquía católica es hija de mujeres-madres, ¿cuál es entonces su concepto de mujer? ¿Una mujer sólo califica si es madre sacrificada? ¿Las únicas mujeres que existen para los jerarcas católicos son las vírgenes o las madres? Es increíble cómo la Iglesia sin contar con ninguna mujer en su cúpula, se atreve a determinar sobre el comportamiento femenino con una prepotencia que hiere hasta los tuétanos. ¿Cómo lo hacen?El mundo se escandaliza con los niveles de violencia domésticos que rodean la vida de las mujeres y se sorprende de cómo es utilizada como mercancía de guerra en las innumerables contiendas masculinas. Pero es hora de revisar los planteamientos de las organizaciones patriarcales y su manera de pensar en el tema mujer. Es imposible no asociar que todo este discurso patriarcal, machista y religioso, no haya hecho mella en las mentalidades para construir ‘permisos’ sociales que atropellen mujeres. Pareciera como si la agresión fuera justificada cuando transgrede el imaginario masculino, ya sea de políticos, religiosos o familiares. Si la mujer es un ser de pecado, si le queda prohibido desear so pena de ser considerada vagabunda, si debe ser esquizofrénica porque su sexualidad debe fragmentarse, por un lado el deseo y por el otro el rechazo “sí deseo pero no debo”, ¿cómo no apalearla cuando no se comporta como ‘estipulan los cánones’ de la decencia? ¿Cómo no tener permiso de castigarla cuando quiere determinar sobre su propio cuerpo, si su cuerpo debe ser ‘templo de Dios’ y de santidad y por lo tanto propiedad masculina?La mujer para la religión católica, no tiene derecho a una sexualidad, ni al placer ni al goce. Lo que la engrandece es la maternidad no su esencia de mujer. La canonización express de una mujer, Gianna Bereta Molla, que muere en el momento de dar a luz su cuarto hijo escogiendo que su bebé viva, a costa de su propia vida, es la prueba más contundente de que la jerarquía católica asocia a la mujer con la maternidad: es la única manera de canonizarla si se ha permitido ‘disfrutar’ del sexo. De lo contrario el resto del santoral femenino o son vírgenes o son madres sacrificadas. Pero a ningún hombre lo han santificado por el solo hecho de ser papá ‘sacrificado’: el hombre tiene más espacio para desarrollarse en el santoral. La mujer sólo la virginidad o la maternidad. ¿Qué deducir de este mensaje? La Iglesia no tiene mente para santificar ‘otro’ perfil femenino. Una mujer que sienta o experimente placer no tiene cabida en el santoral. Impresiona en el texto cómo surge y crece el concepto de virginidad, emanado de María hasta el punto de proyectarlo como objetivo de vida para el resto de mujeres. Se lo recomiendo: es impactante.

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