Y el hombre, ¿qué?

Y el hombre, ¿qué?

Marzo 11, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¡Quien lo creyera, las paradojas de la existencia! Celebramos el día de la mujer como una oportunidad de visibilizar su lugar dentro de la sociedad mientras se ha ido creando conciencia sobre sus derechos como persona y como ser humano. Siglos de discriminación y abuso deben tener medidas de choque (que deben ser temporales) mientras se cambia de actitud sobre lo que significa ser mujer: ni sometida, ni esclava, ni incapaz, ni “detrás del hombre”. Pero y aquí viene la paradoja: todo el movimiento feminista, totalmente necesario y válido para reivindicar el lugar de la mujer después de siglos de cultura patriarcal ha llevado a la crisis del hombre moderno. Al varón se le ‘perdió’ su papel y aún no logra definir cómo ser hombre en el mundo de hoy. No sabe cómo transformar autoritarismo en autoridad ni violencia en fortaleza. No sabe cómo conectarse con lo masculino de su esencia sin generar resistencia.No sabe cómo ser compañero de esta nueva mujer. No sabe cuál es su papel en la sociedad de hoy. Confundido, pareciera dar pasos de ciego y sus errores se transforman en conductas desesperadas. De allí que ante la falta de opciones cuando perdió el control de la situación, la agresividad, la violencia, el maltrato y hasta el asesinato, son las armas que utiliza. Y lo que es aún más grave, no sabe cómo ser padre porque en múltiples ejemplos, optó por ser una mamá con pantalones, un varón ‘blando’ o una mamá sustituta. Pero lo que es hombre-papá, no sabe cómo hacerlo. Aún que es una caricatura basta con ver el comercial de una marca de jabón ‘exclusivo’ para varones, donde el muchachito ‘usa’ a su padre como caballo de juego, lo somete, le exige y le ordena. Qué espectáculo mas denigrante pero muy representativo de lo que terminó siendo el hombre-papá en el Siglo XXI.Los efectos de su poder y control aún perduran como en una inercia. Pero ya se ‘siente’ la debacle. La mujer aprendió que puede sola, que muchas veces un hombre ‘estorba’ y se lo utiliza prácticamente como semental. En Estados Unidos por ejemplo, uno de cada tres niños crece sin padre: es el país que más madres solas tiene en el mundo desarrollado. Los efectos de esta situación están por verse porque así como una cultura autoritaria fue nefasta, una cultura sin presencia varonil masculina también puede ser aterradora. El Siglo XXI va a enfrentar la crisis del hombre, del padre, del varón, enredado en una soberbia que le dificulta pedir ayuda. La cultura en este período de transición tiene una importante tendencia a privilegiar a la mujer mientras que el hombre no sabe cómo responder a este cambio cultural ‘inesperado’: una mujer igual en poder al suyo. Pero lo mas grave es que si la paternidad ha sido devaluada, ¿cómo esperar que nuestros hijos quieran convertirse en padres responsables en el futuro?La disyuntiva masculina es encontrar el equilibrio entre lo que fue y lo que debe ser hoy. Encontrar que puede tener a su lado a una socia y no a una esclava. Encontrar que puede ser papá con las características de autoridad, interiorización de normas, transmisión de sana agresividad y tener también la opción de dialogar y tener en cuenta al otro u otra. No es una tarea fácil pero muchos aun no lo perciben. Pero así cueste aceptarlo, estamos ad portas de la crisis del hombre para enfrentar una nueva sociedad en la que él no sabe desenvolverse.

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