Sospechoso el optimista

Sospechoso el optimista

Abril 26, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

No es gurú, ni maestro zen. Me imagino que no canta OM ni hace yoga. No pertenece a ninguna logia de la Nueva Era. No se viste de blanco y creo que por momentos (muy cortos) se sintió incómodo porque no tenía corbata. ¡Estaba en Cali! Tampoco conozco de qué tamaño es su espiritualidad, ni si practica alguna religión. Se presentó como lo que es, como lo que parece que lo hace sentir muy orgulloso. Además estaba en el lugar indicado para rendirle un homenaje a su Universidad, a su Rector, a su Decano, a aquello que lo formó y lo ‘engarzó’ en lo que le gusta. Los 30 años de la Universidad Autónoma de Occidente fueron la excusa perfecta para sentarse en el panel sobre la paz. Recalco que no es gurú ni maestro porque pareciera que es ‘moda’ para algunos periodistas hablar mal, criticar el doble y mirar siempre lo negativo. Con mayor énfasis en el ‘imposible’ tema de la paz. Quien no lo hace es ‘sospechoso’ de ser raro. ¿Será ‘vendido’? Pareciera que a los periodistas los forman para señalar lo que no está bien. Y claro, siempre existirán cosas que no están bien, que podrían mejorar. ¡Somos humanos! Humano significa imperfecto. El moderador del panel lo hizo ‘maravillosamente’ en ese sentido. No pudo ser mas crítico y protagónico porque no le quedó tiempo ni ego para mostrarse más. Era el moderador no el personaje. Puede que la gran mayoría de los estudiantes de Periodismo ingresen a la carrera con el deseo de convertirse en presentadoras o en periodistas deportivos pero se olvidó nombrar al grupo de comunicadores que sueñan con mostrarse, ser únicos, en definitiva, lucirse. Pero mi personaje, no. El hombre que logró con sencillez, claridad y optimismo, decir lo que tenía que decir sobre la paz, sin sobreactuarse y con la contundencia de las cifras. Porque Fernando Quijano Velasco, director del diario La República, es un periodista económico y sus palabras sobre lo que cree es Colombia, su futuro y la manera de mirar el periodismo fueron ‘refrescantes’. Y contundentes. Estuvo en el panel de la paz de la UAO destacándose por la coherencia de su discurso, por la claridad en el análisis. Y pudo ser optimista. El maneja cifras, conceptos y estadísticas y a pesar de eso es cree en lo que estamos viviendo. Digo ‘a pesar’ porque se considera que los optimistas son personas desinformadas que viven en las nubes. Un periodista económico interpreta una realidad pero la contundencia de los datos estadísticos lo pueden ‘aprisionar’ para ser muy concreto. No puede divagar. De allí que Fernando Quijano, periodista económico, director de un diario económico, crea en lo que está por venir es verdaderamente estimulante. Fernando cree en Colombia, cree en la paz, cree en el futuro. Dijo sí, que las salas de redacción se parecían a salas judiciales donde predomina el juicio, la crítica, donde los periodistas se forman para ver el vaso medio lleno como si eso diera mas caché o protagonismo. Hablar mal, atizar nido de víboras, siempre es más atractivo que ayudar a manejar el equilibrio en la información. Los optimistas son sospechosos. Pero son ellos los que jalonan y nos hacen confiar. Luis H. Perez y Álvaro Rojas fueron y son optimistas. La Facultad y sus 30 años, son la prueba de ello. Y egresados como Fernando Quijano, están para corroborarlo.

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