Si Jesús fuera mujer…

Si Jesús fuera mujer…

Marzo 26, 2018 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

El párroco de la Catedral, Carlos A Giraldo, me hizo llegar una extensa carta para explicar por qué le colocó el letrero de “Si Jesús hubiera nacido en Antioquia”, en el pesebre de diciembre, hecho que golpeó tantísimo la identidad vallecaucana. Pues bien, el sacerdote Giraldo explica que ese letrero es parte de una campaña de inclusión, motivada por el papa Francisco. Por ello, el año pasado Giraldo construyó un pesebre donde Jesús había nacido en el Polo Norte y en el 2015, Jesús era napolitano. Es el objetivo de su campaña de inclusión.

Que Monseñor Monsalve “nada” tiene que ver con este hecho (cualquier parecido con “sucedió a mis espaldas”, o el elefante de monseñor Rubiano es pura coincidencia) y que por lo tanto no le puedo reclamar lo que Giraldo hace en la Catedral. Pregunto, ¿será que el superior “nada tiene que ver” con situaciones tan agresivas hacia la comunidad, así la intención del subalterno sea requete buena? ¿Y más en un momento tan álgido de las relaciones de monseñor Monsalve con el sentir caleño? Porque creo entender que una campaña publicitaria, así sea de inclusión o de cualquier índole, se debe sostener por sí misma sin necesidad de explicaciones adyacentes. Si necesita aclaraciones no es una buena campaña. No cumple su cometido sino que confunde, ofende o despista en vez de cumplir lo propuesto. La sola intención no basta. Alguien decía que el infierno está repleto de seres bien intenciones con malos resultados.

Entonces, la campaña se hizo para cumplir objetivos de inclusión. Y la teníamos que entender y ‘asimilar’ sí o sí. Pero es tan enredada en sí misma susodicha campaña que Giraldo me reclama por confundir al lector: no es lo mismo, argumenta “Si Jesús hubiera nacido en Antioquia” (que dijo él) a “Si Jesús fuera antioqueño” (que escribí yo). Giraldo logra captar(!) una diferencia abismal entre las dos frases, pero no logra entender (o asimilar) la ofensa que sí le produjo su “buena intención” al Valle. Le repito, si está tan seguro de su intención propóngale a su homólogo de la Catedral de Medellín que coloque en el pesebre de diciembre un letrero de inclusión (las recomendaciones del Papa son para todos) “Si Jesús fuera vallecaucano”. Propóngaselo y esperemos la ‘acogida’ del pueblo antioqueño. ¿Aguardamos?

O mientras tanto, qué le parece sacerdote Giraldo si empieza una campaña de inclusión donde diga “Si Jesús fuera mujer…”. O “Si Jesús fuera homosexual”. Esa sí sería una verdadera campaña donde no se discriminaría ni a las mujeres ni a los homosexuales. Se enseñaría el valor del ser humano independiente del empaque que lleve. Porque en este terreno de inclusión e igualdad la Iglesia Católica está en pañales. La doble moral de enseñar a otros inclusión pero no practicarla. Ni el papa Francisco ha podido con el machismo y patriarcado de la institución. A las mujeres en la Iglesia las tienen de empleadas de servicio y a los sacerdotes homosexuales ‘los esconden’ o tapan para que no se vean. Pero ninguna de estas dos comunidades tiene visibilidad para la Iglesia. Empecemos por allí, sacerdote Giraldo. Empecemos por la mujer.
Empecemos por decir ‘Padre-Madre-Dios’. Si Jesús es Dios, ¿por qué no puede ser mujer? ¿Y si fuera homosexual? Qué tal Semana Santa con esta campaña de inclusión. ¿Le parece?

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