Señor Uribe

Agosto 24, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Cuando salga publicada esta columna, no sé si usted ya se presentó en la frontera colombo venezolana como lo anunciaban las noticias del domingo. Está en todo su derecho, ni más faltaba. Como colombiano y como congresista se puede movilizar por cualquier lugar. Usted tiene la potestad de ‘aprovechar’ cualquier situación nacional e internacional para recordarnos que usted sí es capaz, que usted es el que sabe, que usted es el único que puede enfrentar situaciones difíciles, muy al estilo “si no le rompo la cara marica”. Usted es el salvador de Colombia y en este momento de tensión con Venezuela, otra vez, nos vuelve a repetir que las cosas se enfrentan “de igual a igual”, engarzándose con el otro y probando cuál es mas ‘machito’. En las dos Coreas, un “adolescente tardío” que maneja ese país por disposición hereditaria, se le ‘ocurrió’ no dejarse de unos parlantes que su vecina de la otra Corea, le dio por ‘prender’. Entonces, “como no hay que dejarse” el muchachito pataletoso empezó a disparar misiles contra los parlantes (claro, y lo que ‘caiga’ a su alrededor) para demostrar “quién es más fuerte”. El parecido con su actitud debe ser coincidencia…No es fácil la situación con Venezuela, la provocación está a pedir de boca. Cualquiera con cabeza fría sabe que Nicolás Maduro ‘necesita’ con urgencia la pelea con Colombia. Si algo une a un pueblo, cualquiera que sean sus dirigentes, sus intereses o sus colores políticos, es la ‘amenaza extranjera’. Allí, en ese momento, se ‘suprimen’ las diferencias ideológicas y partidistas, y aún cuando suene absurdo, podrían encontrarse María Corina Machado y Diosdado Cabello del mismo bando. Las próximas elecciones donde se medirá el grado de aceptación de Nicolás Maduro, pone la situación color de hormiga no solo para los venezolanos sino también para nuestro país. Nos provocará, nos retará, nos desafiará todo lo que pueda tratando de que se le responda. Maduro, desesperado, se está jugando su futuro y Colombia es el plato perfecto para “generar” nacionalismo. Todo por “mi país” y la intromisión en la dignidad nacional. Allí, la identidad patria prima por encima de cualquier diferencia y se anulan las rencillas internas frente al enemigo común.Sé que Nicolás Maduro lo ha ofendido. Pero sé también que usted lleva 5 años tratando de cobrar ‘la traición’ de Santos (todavía le quedan 3) y la oportunidad ‘la brindan calva’. Presionar al Presidente para que haga las cosas ‘a su manera’ es una forma de reclamar por la afrenta y mostrar su estilo. Tener cabeza fría en estos momentos no es fácil. Se requieren agallas, cojones como diría el lenguaje popular, para mantener la calma y no dejarse engarzar en lo que ‘necesita’ Maduro. La provocación está por todo lado. La mentalidad guerrerista y provocadora no contribuye, en absoluto, a generar calma y dar soluciones. Por el contrario, enreda más la situación y no es el momento de ‘medir fuerzas’ para probar quién es más ‘fuerte’. Responder a las provocaciones es lo que el ‘enemigo’ busca. Álvaro Uribe no se va a presentar en la frontera para dar soluciones, claro que no, sino para ‘atizar el fuego’. Al igual que hizo con el tema del hacker, o J.J. Rendón, o los 12 millones, o las coordenadas de la guerrilla, o el helicóptero supuestamente derribado y tantos otros con los que aún ‘no logra sacarse el clavo’, lo que desea es ‘marcar su estilo’. Por esencia un provocador resuena con lo que sintoniza y pelear para Uribe es un ‘eco maravilloso’. En este momento cuando Colombia necesita más cabeza fría, hay quienes creen que ‘la igualada’ es la forma de ganar y demostrar poderío. Quien lo creyera, es más ‘atractiva’ la guerra que la paz. Mantener la calma es difícil, se requiere dosis de madurez para no caer en la provocación. Pero otra vez los estilos, Santos, Uribe, Maduro sobre la mesa y los pueblos como peloticas de ping pong, ¡a la espera!

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