Revisando el santoral

Mayo 03, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¿Por qué la Iglesia Católica privilegia el martirio? ¿Por qué el sufrimiento es el que gana escalones en el mundo de los santos? ¿Cómo logramos compaginar el sentido de la felicidad con el del sufrimiento en términos católicos? ¿Todavía estamos en el valle de lágrimas? Cuando la niñita le preguntó al Papa en la televisión, por qué los niños tienen que sufrir, el Santo Padre ¿por qué ‘le tiró la pelota’ a Dios? ¿Hay santos de primera categoría y existen santos de segunda? ¿Por qué Juan Pablo II logró ‘tan rápido’ su beatificación? ¿Se podría hablar de ‘tráfico de influencias’ en el Vaticano? O, en otras palabras, ¿hay rosca entre los curas? ¿Los seres humanos ganan puntos si sufren y ‘pierden’ el camino al cielo si son felices? ¿Dios no acepta ‘en el cielo’ a aquellas personas que sonríen, que ‘se la gozan’, que tienen afectos y disfrutan las relaciones sexuales? El martirio, el dolor, la amargura, la infelicidad, el sufrimiento, aguantar maltrato y violencia, ¿son acaso las llaves que abren el reino celestial? Gente común y corriente que dedica su vida a servir con alegría, que tiene comportamientos éticos inmejorables, ¿no merece entrar a la lista de candidatos para el santoral si no tiene público, marketing y patrocinador? En otras palabras, ¿cómo se califica para santo? La vecina de la cuadra de atrás, si tiene una vida ejemplar, ¿no puede ser propuesta para ocupar un puesto en el santoral?Hace unos años en Beijing, en la conferencia de mujeres, se conoció la historia de una mujer, madre de ocho hijos, que murió al dar a luz el último, y que la Iglesia quería premiar como beata por su “sacrificio y abnegación”. También se conoció el caso de otra mujer ‘candidata’ porque había aguantado ‘pacientemente’ el maltrato de su compañero y no se había separado de él “en bien del hogar”. ¿Éstos son, acaso, los ‘requisitos’ para la santidad? ¿José Gregorio Hernández tiene vetado el puesto en el santoral porque es latino, porque es venezolano o porque ha hecho demasiados milagros y superaría a otros santos?La Iglesia Católica genera inquietudes porque es una institución humana a la cual la invaden las contradicciones y pareciera que no se permite una revisión donde se puedan ventilar sus errores. Para corregir el rumbo, claro. La beatificación express del Papa Juan Pablo II se parece a una ‘urgencia’ por ganar adeptos y limpiar imagen. Y como las coincidencias no existen, por algo los ingleses montaron su espectáculo el viernes y dos días después fue la Iglesia la que realizó la beatificación: ambas organizaciones hacen ‘su mejor esfuerzo’ por mejorar imagen con todo el aparato tecnológico posible. Ambas sufren escándalos y están un poco ‘de capa caída’. No hay que olvidar, desde el punto de vista psicológico, que los acontecimientos que mueven emociones son los que más ayudan a conseguir adeptos a la causa para evitar la pérdida del sentido. Eso no significa que Juan Pablo II no merezca todos los aplausos. Sin embargo ante la inmediatez de los hechos no se logra decantar su real participación en la construcción de una sociedad más ecuánime. Muchas inquietudes frente a qué se necesita para ser santo. No, no pregunto porque me interese ‘el puesto’. Sólo que no logro entender cómo el Dios del amor y de la felicidad, el Dios de la comprensión, les pidió a sus representantes que privilegiarán el sufrimiento y el dolor para llegar al santoral. Y a ese Dios se le olvidaron la alegría y la felicidad como requisitos para merecer ser modelo para otros.

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