¿Quiere ser papá?

Junio 11, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Estoy segura que la ‘construcción’ del hecho de ser papá es de todo su agrado. Como también considero que para usted, como para la gran mayoría de los hombres, es un ‘ejercicio’ que no necesita enseñanza. Suficiente con ‘sentirlo’ para realizarlo. Es el primer paso, pero no sé si clasificarlo como el más fácil o el más difícil. Depende del lente con que se mire. Como ejercicio ‘biológico’ sería fácil. Como proceso simbólico mucho más complejo y más en el mundo de hoy cuando las reglas del juego han cambiado. Aún más, no existe ningún modelo por copiar. Todo, todo, hay que ‘construirlo’ porque las mujeres no son lo mismo, los hijos e hijas no son lo mismo y el entorno no es el mismo. Ah, y los hombres ¡no son lo mismo!Pero hay recomendaciones de expertos que ayudan en el proceso. Y vale la pena oírlas. Lo primero, aun cuando suene ‘traído de los cabellos’, siéntese a evaluar cómo fue su relación con su propio papá, haya existido o no. Muchas de las conductas que asumimos son compensaciones o revanchas de lo que hemos vivido o de lo que nos quedó faltando. Su ‘hombría’ la construyó de esa relación, en lo que sobró de autoritarismo, en lo que faltó de afecto o ternura, en la rabia que acumuló ante la prepotencia del ‘señor de la casa’, en la injusticia del trato del adulto, en el miedo que se tragó por no poder ser frágil, en la práctica de la expresión “los hombres se comen a las mujeres”, en los cambios inexplicables y en silencio de su propio cuerpo, en la tentación de transgredir la norma y retar lo prohibido, todo esto y mucho más lo ha construido como hombre y claro, de allí nace la inmensa confusión de no saber cómo se es papá en el Siglo XXI. Ser papá es un acto de compromiso y responsabilidad que ‘atraviesa’ la relación de pareja pero no se agota en ella. Compromiso significa presencia física y emocional en las rutinas y responsabilidad, “vigilancia en el bienestar del niño, la toma de decisiones y asumir el conflicto padre-hijo cuando se toman límites”. Así haya tenido dificultades con su compañera, sus hijos siguen siendo sus hijos. Los estudios (pero sobre todo la experiencia) prueban que a una gran mayoría de hombres solo les preocupan los hijos si tienen abierta la opción de regresar con la madre. Pero ‘cerrado este capítulo’, los hijos se van desdibujando. La explicación se da por el complejo de culpa que guardan al vivir un fracaso matrimonial y abandonar la casa y las nuevas relaciones que no son comunes a padres e hijos. Pero hay que construir opciones que no se agoten en una separación de pareja. Solo que la mentalidad masculina no es muy afín a construir procesos: quiere resultados y en parte este es uno de los problemas que enfrentan los hombres de hoy cuando asumen el rol de padre. Hay que construir, no está hecho ni se compra en el supermercado. La ‘impaciencia’ masculina da al traste con muchos de los procesos emocionales.Ser papá no es una ‘mamá con pantalones’ ni copiar lo que ella hace. Al jugar, por ejemplo, las madres prefieren los juguetes mientras que los papás utilizan más su cuerpo en el juego con el hijo. Una mamá, por lo general, es predecible y vive educando. Un papá es impredecible y se arriesga y aventura más en la relación con sus hijos. Diferencias necesarias que enriquecen el mundo infantil. Pero papás, hay que construir el perfil porque el mundo de hoy pide ‘a gritos’ presencia masculina adulta, comprometida y responsable. ¡Feliz día!

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