¿Quién piensa en ella?

¿Quién piensa en ella?

Agosto 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

No, no creo que una mujer sea una ‘fábrica de leche’ y que a través de campañas de lactancia hasta los dos años, en beneficio del niño, se la agreda, se la castigue y se la culpe porque no satisface las exigencias pediátricas. La forma como algunos médicos tratan a la mujer porque se agota y se cansa al dar de lactar, es verdaderamente agresiva. Parece que ante ellos tuvieron dos niños, el bebé y la madre, y se autoproclamaran dueños de sus vidas. Regañan, exigen, prohíben. Sí, un niño necesita a su madre y su alimento. Pero jamás se debe desequilibrar la balanza, jamás debe primar el niño por encima de la madre o viceversa. Todavía escucho la queja de esta madre primeriza, aterrorizada, el sábado anterior, porque su pediatra la ‘castiga’ y la llena de culpa porque está cansada, porque el bebé llora y porque la obligan a darle pucheca cada dos horas. Sí, tiene que trabajar, estar al lado de su marido, continuar su vida. ¿Quién piensa en ella? ¿De qué le sirve al hijo esta leche ‘física’ entregada con tanto desgaste? ¿Acaso no capta el cansancio de su mamá? ¿Cómo lo alimenta este ‘nutriente’ obligado y culposo? La cultura patriarcal y sobreprotectora está empecinada en endiosar al niño y a la niña (imagino que para calmar la culpabilidad por el autoritarismo pasado) y entonces, como en un péndulo, los hemos catalogado como dioses. Todo se debe hacer por los hijos. Por ellos, papá y mamá se deben sacrificar. Deben vivir para ellos, deben convertirse en lo más importante de sus vidas. Entonces, los padres son simples sirvientes de sus retoños. ¿Por qué sorprenderse entonces con los hijos ‘igualados’? Una mujer debe alimentar a su hijo, pero nunca esclavizarse por él. No es justo, ni equitativo. El niño debe lactarse hasta los 6 y 8 meses y comenzar su destete porque un hijo no vive sólo de leche. Los efectos psicológicos de dependencia que significa prolongar este período pueden ser tan nefastos como los daños físicos que argumentan los defensores del cuerpo físico. No hay situación más denigrante que un chiquito de 2 años metiéndole la mano al seno de la madre como si su cuerpo le perteneciera, para que le dé teta cuando a él se le antoje. La mujer madre también merece respeto. De los pediatras. Y de los hijos.No somos sólo un cuerpo físico. La vida actual es diferente a la de hace 20 o 30 años. Una mujer de hoy no sólo es madre: su vida continúa y no puede girar sólo en torno al bebé. (¿Será por eso que los hombres no son los que paren y alimentan niños? Tan fácil que es pontificar para que otros hagan lo que yo no hago). Un niño debe recibir la leche materna hasta los 6 meses y prepararse para el destete. Es lo sano para la relación madre hijo. Lo contrario es ‘nutrir’ al hijo en detrimento de la madre, generar un desequilibrio, despojar a la mujer de su rol básico (ser mujer) y ‘amarrarla’ a una obligación que no es la medida del amor por su hijo.Ahora la Iglesia a través del padre Llano le pide a la mujer que vuelva a casa, ya que los hijos están sólos porque a ella “se le ocurrió” trabajar. ¡A los hijos no los pueden cuidar empleadas! Y los conservadores quieren manejar su cuerpo (otra vez) con leyes en contra de su vida y su dignidad. ¿Quién piensa en ella? Es increíble que sea necesario volver a escribir de lo mismo, pero parece que en este tema, el tiempo no hubiera pasado. ¡Qué tan difícil es para una sociedad patriarcal aceptar que la mujer tiene derecho a ser mujer, antes que cualquier otro de sus roles!

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