¿Qué nos dieron?

¿Qué nos dieron?

Julio 08, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¿Qué fue lo que hizo la Selección con el pueblo colombiano? ¿Qué le sucedió a este país en los 15 días anteriores? ¿Cómo puede cambiarse en forma tan “abrupta” el estado de animo colectivo? ¿Qué fue lo que nos contagiaron? ¿En qué radicó su encanto? Podrían existir multitud de argumentos, todos viables, que nos acerquen a una posible respuesta racional. Pero el tema es que no hay una respuesta lógica ni podemos encontrar una tabla de evaluación que mida el impacto de esta conducta. Necesariamente debemos hablar de intangibles, de campos mórficos, de resonancias y frecuencias, de energías, de anhelos, deseos, sueños. De dimensiones no racionales, de aspectos psicológicos que se sienten pero no se pueden precisar. Tenemos que aceptar hoy como nunca, que el clima humano existe, que hacen mucho mas la intención y la energía que datos estadísticos, tan contundentes y exactos, pero que limitan la conducta humana a una cifra distante de lo que en realidad se vive.Porque aun cuando suene absurdo es imposible racionalmente aceptar que hace un mes nos odiábamos y hoy, solo un mes después, este país es diferente, optimista, respira un aire distinto. Vibramos en otra frecuencia. Nos oxigenamos para creer en utopías. Hoy, Colombia no es la misma y así el ELN y las Farc sigan disparando, así algunos crean (y deseen) que este país va por el despeñadero, Colombia es “otra”. Respirar distinto es empezar a vibrar en frecuencias nuevas. La Selección nos dio aire, nos inyectó optimismo, nos sembró deseos de creer y confiar. Es una inyección de energía como en ningún otro momento de la historia la habíamos vivido. Sobre todo, porque se da una resonancia donde pareciera que la gran mayoría vibra con el mismo hecho. Esa vibración, esa resonancia colectiva, genera una energía y conductas diferentes.La humanidad ha vivido momentos de inmensa conexión energética donde pareciera que dejáramos de ser individuos para convertirnos en un todo. En especial el dolor nos ha conectado porque se da mayor facilidad de resonancia en el sufrimiento. La alegría no ha sido tan unánime a nivel cósmico: lo que a unos alegra a otros hiere... Pero el dolor sí nos ha unido energéticamente a nivel universal. El 11 de Septiembre, la muerte de Ladi Di, el tsunami de Indonesia, la tragedia de los mineros de Chile (que mezcló las dos emociones: angustia y alegría) son momentos en que se ha medido energéticamente la frecuencia de la tierra y se ha comprobado una alta y semejante vibración universal. Hoy podría medirse energéticamente a Colombia y lo que se siente es diferente.De allí la importancia de “montarnos” en esa onda de optimismo y gratitud sobre todo, para lograr algo en el que todos sí podemos contribuir. En ¡tolerancia! Si somos un país vibrando energéticamente en otra onda, que resonemos entonces en la onda de aceptar la diferencia. Que seamos un país que puede creer que tenemos mas futuro que pasado.Un país que cree en que se pueden conseguir los sueños, como la paz y la convivencia. Un país que sabe perdonar y reconciliarse, un país en donde caben todas las ideologías. Por lo tanto un país donde todos pertenecemos, así nuestras creencias y actitudes no coincidan.La Selección ha hecho mucho por Colombia. Nos volvió optimista y agradecidos, valores que generan mejores vibraciones, en especial la gratitud es una de las emociones mas sanadoras de cuantas existen. Hemos sentido alegría y hemos podido resonar con ella. No somos sólo colombianos identificados con el perfil de José Dolores. No. Hoy creemos y esperamos, hoy construímos un país distinto porque lo pensamos distinto. Energéticamene, así usted no lo crea, eso mueve. Y nos estamos moviendo...

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