Psiquiatra, ¿loco o ingenuo?

Febrero 14, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Luis Carlos Restrepo hoy está en la mira de la opinión pública. Juzgado, amado, odiado, utilizado, todos los gerundios le caben a su vida actual. Intentando ‘organizar’ el caos que sus actitudes despiertan, lo primero que habría que señalar es que en su profesión de psiquiatra está el meollo de la confusión. Porque se esperaría, claro, que un psiquiatra tuviera (!) claridad sobre el por qué de sus actos. La confusión arranca cuando se deja tentar por Uribe y se sale de su esquema profesional para trabajar en una utopía. Porque la política es la profesión de los imposibles. No significa que no deban existir los políticos. Cada quien está en la etapa de evolución que le corresponde. Pero en los procesos de evolución (qué pena) la política debe ser de las profesiones más elementales en la escala evolutiva. Mas claro, psiquiatra y político no combinan. Una de las profesiones se traga a la otra y borra su esencia. La psiquiatría (y todo lo que ella representa) se diluyó en lo político. Y hoy, Luis Carlos Restrepo se quedó sin nada: ni psiquiatra, ni político. Totalmente ‘desnudo’, sin argumentos para enfrentar al mundo. El único refugio que le queda es ‘esconderse’ o lo que es igual, la clandestinidad, porque creo que antes de ‘aparecer’ ante la opinión pública, debe re-encontrar el rumbo de su vida.Teóricamente, se esperaría que los profesionales que trabajan con la conducta humana, tenga un mínimo de coherencia. Ayudamos a sanar en la medida que desde nuestro interior existan procesos más o menos coherentes. No guiamos tanto con lo que sabemos como sí con lo que somos. Que en definitiva es el resultado de procesar lo que se aprende en la academia con la experiencia y con la propia vida. La psiquiatría como la psicología son profesiones que ayudan a encontrar el camino. Pero Luis Carlos se perdió en un proceso totalmente incoherente. Como escribió Vladdo, “¡Qué les pasó a esos buenos muchachos después de juntarse con Álvaro Uribe!”.Hace unos días hablamos de la dualidad. “Dime de qué te precias, para saber de qué careces”. Creo que Luis Carlos se dejó tentar y dio rienda suelta a alguna ‘sombra’ que guardaba en su interior y lo que ‘parecía ser’ fue absorbido por lo que escondía. Parecía fuerte y no lo era… parecía sagaz y resultó de una ingenuidad absoluta. Parecía tierno y resultó vengativo. Parecía ecuánime y terminó llenó de confusiones. Pretender ‘jugar a Dios’ y creer que se puede hacer algo desde la política cuando no se es político, es una forma sutil de alimentar el ego o de caer en la prepotencia de los políticos. Hace 8 años algo se quebró en el mundo del psiquiatra Restrepo para perder el rumbo de lo que era esencial para él y comenzó a representar un papel que lo desubicó completamente.Estoy absolutamente segura que Luis Carlos Restrepo no sabía muchas de las cosas que le imputan. Estoy segura que es un hombre ingenuo e inocente. Pero la ley no perdona la ingenuidad. Confió y cayó. Creyó en las condiciones que le proponían Uribe y su grupo y hoy paga las consecuencias de su ingenuidad. Pero como creo que existen agravantes para la Ley, también deben existir atenuantes. Y Luis Carlos Restrepo los merece y los necesita. El mareo que le produjo la política lo confundió. Él sabe como psiquiatra que es, que en su fuero interior está la respuesta. Se necesita humildad y coherencia. Pero, ¿qué va primero para él, la política o la psiquiatría? En esa inquietud está su futuro.

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