‘Padecer’ familia

Enero 09, 2017 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Mañana será juzgado Rafael Uribe Noguera. Es decir será condenado. Debe enfrentar las consecuencias de sus actos, debe pagar por la violación, vejámenes y asesinato de Yuliana Samboni. En este momento, más que cuidarlo de la rabia e indignación de los otros, incluidos presos o comunidad en general, hay que cuidarlo de si mismo. Rafael es un candidato ‘casi seguro’ a un suicidio. Desde su patología el sinsentido de su vida es aplastante. ¿Para qué vive? El crimen es atroz pero el infierno de la enfermedad mental no se queda atrás. Además, su conducta arrastró a los suyos. Y aun cuando no es fácil deducir qué es verdad y qué no en el sinnúmero de mentiras que se han tejido en torno a su familia, parece que sus padres no lo han visitado, solo han hablado por teléfono. Me impacta sí la sevicia con la que han juzgado a los suyos, sobre todo porque nadie está preparado para enfrentar un hecho de estas dimensiones. En Psicología sabemos que el golpe de noticias sorpresivas ‘necesita’ tiempo de asimilación. No somos robots con actitudes programadas. Le pongo a cualquiera un hecho como el que enfrentaron sus hermanos y la reacción que tuvieron. No estoy diciendo que es válido alterar la escena del crimen (parece que nunca lo hicieron), pero asimilar el hecho no es tan sencillo ni tan inmediata la reacción de coger un teléfono y llamar a la Policía. ¿Usted lo haría? A cuántas generaciones no las educaron con el concepto de que “con los tuyos con razón o sin ella”. La reacción de sus hermanos es la lógica consecuencia de ser hermanos.Alejandro Jodororowsky dice que “la familia es nuestro cofre del tesoro o nuestra trampa mortal”. La familia es entonces una caja de sorpresas pero, ojo, en términos espirituales se dice que la escogemos antes de nacer. Nada de lo que vivimos en ella es por un golpe de buena o mala suerte, o “tan de malas” la que nos tocó. Venimos a aprender en ella y de ella. Por ello, enfrentar hechos dolorosos es impactante. Cuando Catalina Uribe se tapa la cara, lo único que hace es una medida básica de sobrevivencia. Ella debe seguir viviendo ‘en la sociedad’ e imagínesela por ejemplo, mercando, o esperando en un consultorio médico y siendo ‘reconocida’ para escuchar improperios o agresiones. ¿Quién vive de esta manera? Me impacta la dureza de Vladdo con ella. Solo ‘cometió’ familia y creo que juzgar es muy fácil e injusto porque frente a la enfermedad mental nuestra ignorancia y desconcierto van de la mano.Así como nos parece injusto que se juzgue mal a todos los colombianos por las acciones de Pablo Escobar o los otros capos, (formamos parte de la familia Colombia), de igual manera los hermanos de Rafael tienen que ‘padecer’ familia y soportar las consecuencias de su actitud. El enfermo mental no se ‘inventa’ su comportamiento, no lo escoge. Y claro, no es cómodo convivir con un psicótico. Un hijo, ‘bueno’ o ‘malo’, sigue siendo hijo. Es fácil admirar a los que triunfan pero acompañar al que falla es una prueba contundente de amor filial. Juzgar y condenar es propio de una mente cerrada, más asustada de si misma, que del otro. Estamos a mitad del camino ente los dioses y las bestias, a veces más cerca de un lado que del otro. Los Uribe Noguera no pueden salir del país pero, ¿podrán seguir viviendo en él?Sigue en Twitter @revolturas

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