¡Nunca eligió!

¡Nunca eligió!

Marzo 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Esta columna va a sonar a clase de psicología, por ello si quiere sáltesela y mire para otro lado. Alrededor hay buenos columnistas. Pero la escribo porque considero que la psicología debe ‘salir’ de los consultorios y aportar luces en el desarrollo de la vida. Los personajes públicos cuentan sus historias, algunos Medios indagan en extremo sobre sus comportamientos y con la información pública que se tiene de ellos se puede hacer una aproximación a su perfil. Son personajes públicos que terminan siendo modelos de comportamiento. ¿Qué es lo bueno y que es lo malo para copiar?No se necesita ser comentarista de fútbol para reconocer que “algo pasa” con Falcao. Explicaciones van y vienen. Mala suerte, ‘accidentes’, manager deficiente. Pero su mal momento tiene una posible explicación desde los nuevos enfoques psicológicos. Dos detalles, cuenta su padre, marcan el mundo de Radamel. Uno, le coloca su nombre y el de un futbolista que admira porque quiere que su hijo complete su sueño. Dos, afianza el deseo paterno calzándole guayos desde los 3 meses. Sigue ‘encaminando’ la vida de su hijo por la senda de su ilusión: a los 14 años lo manda a Buenos Aires para que se prepare en la “crema y nata” del fútbol latinoamericano. El muchachito ‘intenta’ ser beisbolista pero rápidamente “se le corrige” su tendencia. Los resultados están a la vista. Falcao destacadísimo, logra triunfos memorables, le da gloria y prestigio a su padre, al país y a él mismo. Gana dinero y el éxito le sonríe. Todo está a pedir de boca, pero… ¿Qué es lo ‘malo’ en la vida de Falcao? ¿Dónde está la explicación para su “mal momento”? Estuvo a punto de lograrlo todo: Mundial, Real Madrid, contratos millonarios, fama. Pero se dio un ‘frenazo’. Coincidencialmente, cuando Falcao se convierte en padre de su hija, empiezan las frustraciones. El accidente llega, la zancadilla se da y él tiene una mala caída.En la vida de Falcao existe algo elemental, simplísimo si se quiere, que sucede también en la vida de otros deportistas. Él no elige ser futbolista, él no tiene la opción de decidir si lo quiere hacer. Está cumpliendo el sueño de su padre. Que pudo coincidir con él, sí, pero se le negó la opción de elegir. Muchos padres ‘explican’ que ellos quieren ‘lo mejor’ para sus hijos. “Esta empresa será para ti”, “este consultorio lo heredará mi hija”, deseos paternos que se trasladan a los hijos. Allí empieza la dificultad porque no hay elección posible. Para rematar, colocarle el nombre de alguien ‘conocido’ al hijo es transmitirle energéticamente esa historia para que la ‘cargue’ quitándole, otra vez, opciones de vida. La lealtad con el ancestro le anula posibilidades. ¿Cuántas veces lloraría Falcao en Buenos Aires ‘deseando’ tener una adolescencia normal al lado de los suyos y no teniendo que convertirse en un ‘pichón’ de futbolista para cumplir el sueño paterno?Cuando Falcao es padre, se le ‘atranca’ la vida. La identificación con un padre que inconscientemente (leyó bien, inconscientemente) rechaza hace que empiecen a salir los fantasmas de la rabia, la frustración e impotencia. Él se pone la zancadilla porque no puede identificarse con el padre. Y para rematar en el Manchester tiene un padre autoritario e imponente (¿le recuerda algo?) con el que no hace buenas migas: le puede estar pasando ‘la cuenta de cobro’ que no le manifestó nunca a su progenitor. Para un niño es angustiante ‘defraudar’ a sus padres. Muchos (¿conoce a alguien?) optan por continuar el deseo paterno antes de decidirse a elegir el propio, por temor a ir en contravía de quienes ‘tanto lo quieren’. Los nuevos enfoques psicológicos dan opciones para quienes intentan mirar diferente cuando no logran explicaciones racionales a su situación. El pasado no se cambia pero se ‘sana’ haciendo conciencia del malestar, la impotencia o la rabia No es fácil aceptarlo pero la ignorancia no puede cerrar puertas a un mejor futuro.

VER COMENTARIOS
Columnistas