Mujer o madre

Marzo 08, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

No, no tienen que ser excluyentes, la una no tiene que ir en contra de la otra, pero su decisión de cuál prima sobre cuál si es una radiografía de la manera como usted, mujer, enfoca su vida, su presente y su futuro. La celebración del Día de la Mujer ayuda a cuestionar conceptos y a caer en cuenta de qué tanto repetimos criterios obsoletos o qué tan dispuestas estamos a revisar ideas en beneficio de todos. Para la cultura es obvio que lo que dignifica a la mujer es la maternidad, concepto totalmente sesgado que termina causando muchísimo daño por discriminatorio y encarcelador. Es como una camisa de fuerza, como si todas las mujeres debieran ser madres para darle sentido a sus vidas. Hay que recordar que mientras la cultura más amarre a la mujer con la maternidad, más tranquila se siente porque ‘ese es su lugar’ y así la vida no se ‘desordena’. Claro, estamos hablando de una cultura patriarcal que necesita que las situaciones no cambien sin importar qué suceda con el mundo personal de la mujer. Muchos padres (todavía) esperan casar pronto a sus hijas para que “dejen de brincar” y la responsabilidad de la maternidad las aquiete. La maternidad como un destino común que le puede cortar alas a la mujer.Por eso, aun cuando suene a herejía, primero, y antes que nada, se es mujer. Si la maternidad está llenando todos los espacios de la vida de una mujer, algo marcha mal. Y lo que es peor aún, es como si se estuviera gestando una bomba de tiempo. Hay momentos o circunstancias temporales donde la maternidad puede llevar la batuta. Pero deben ser situaciones pasajeras, porque si a la mujer la ‘ahoga’ la maternidad, tarde que temprano por algún lado se cobrará esa ‘dedicación’. Hoy, por ejemplo, como ejercicio personal, vale la pena revisar qué tanto espacio de su vida hay para ser mujer, para pensar en usted, para dedicar momentos diarios a lo que quiere, a lo que desea. Vivir sólo en función de otros implica que usted está amarrada y (qué paradoja) por lo tanto usted debe amarrar a los otros a su vida para poder existir. Es como una cadena de sometimientos, dizque a nombre del amor. Necesito que me necesiten o yo me someto, pero otros se someten conmigo. En este escenario, entonces, no se gestan relaciones de autonomía e independencia.No es fácil la vida para una mujer y más cuando las estadísticas indican que los hogares donde ella es cabeza de familia en Colombia se acercan a tres millones. O sea que existen tres millones de hombres irresponsables. Para la mujer es difícil reconocerse sin la identidad de la maternidad. Pero muy posiblemente después de la experiencia de ser madres muchas de ellas hoy no tendrían a esos hijos. Sin que ello signifique que no los quieran. No existen múltiples opciones reales de desarrollo para las mujeres fuera del hogar, puesto que su vida es más difícil: no tienen el mismo salario que los hombres, son discriminadas por ser mujeres, se utiliza su sexualidad para manipularlas, tienen doble jornada de trabajo casa y hogar, su participación en la sociedad es totalmente inequitativa y la constante en muchísimos escenarios es aprovecharse de ella. ¿No será hora, entonces, de realizar jornadas de conmemoración de esta festividad, tratando de caer en cuenta cómo es el atropello doméstico contra ella, cómo en el interior del hogar o la oficina se la usa para ‘beneficio’ de todos sin importar lo que ella sienta? Allí sí empezaríamos por actitudes concretas. Las flores y los homenajes lambones los pueden guardar.

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