Mockus, ¿me escucha?

Agosto 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Difícilmente he encontrado en mi vida una persona más coherente que Antanas Mockus. Cada uno de sus pasos tiene un sentido que se liga con el anterior y a su vez, prepara la construcción del próximo. Aún su manera particular de responder donde no tiene la fluidez de los políticos ‘instantáneos’, me genera admiración porque no tiene respuestas prefabricadas y hace el ejercicio de construir cada explicación. No se repite aun cuando diga lo mismo. Su cabeza es un continuo discurrir de ideas donde busca la palabra adecuada para la respuesta del momento. Cada determinación en su vida encaja dentro de un todo porque la coherencia exige claridad. Si los hechos no concuerdan con lo que se piensa, puede que externamente nada se note, pero en el interior empiezan las inquietudes. Y es difícil vivir con el ‘inquilino interior’ señalando la contradicción. Mockus lo sabe.Siento y percibo la coherencia de Antanas. Hasta hoy, cada hecho de su vida pública me parece apropiado, lógico, totalmente maduro. En política Mockus aprende y enseña. Las diferentes circunstancias que vive Colombia exigen una revisión continua para no caer en la contradicción. Su salida del Partido Verde fue perfecta porque la adherencia de Peñalosa a Uribe fue lamentable, toda una traición. En definitiva Peñalosa pactó con lo que el Partido Verde había combatido. Los hechos se hubieran podido desenvolver de otra manera. Pero Enrique ‘metió’ a Uribe en el Partido Verde y no quedaba más que disolver lo que se había gestado tratando de no repetir el ‘todo vale’. Una salida totalmente coherente porque era imposible creer que dos años después ya Uribe y su filosofía eran buenas. Ningún otro acuerdo podía ser más importante que traicionar el sentido de transparencia. (En ese orden de ideas no sería raro que Peñalosa acepte la adhesión del PIN: es la filosofía del ‘todo vale’) Antanas entonces se sostuvo en lo más importante que había gestado al Partido Verde. Y se fue.Nunca he sentido que Mockus tenga ambiciones desenfrenadas por el poder. Claro, trabaja en política y debe ser muy satisfactorio comprobar que lo que se piensa puede llegar a concretarse a través de un trabajo desde un puesto de servicio. Cuando fue candidato a la Presidencia fue el resultado de un acuerdo de Partido. La candidatura de Peñalosa también fue por un acuerdo. Y aun cuando Enrique traicionó los principios del Partido, no logro entender por qué Mockus, hoy fuera del Partido Verde, quiere ser candidato. Dentro de la coherencia que ha regido su vida, no hay claridad sobre esa decisión. De corazón prefiero verlo consecuente con la idea inicial aun cuando los otros hayan renunciado a los principios que los unieron. Su salida del Partido no fue por envidia o por no apoyar a Peñalosa: su retiro se dio por un principio ético. Ser candidato ahora da pie a desdibujar su actuación. No es coherente con el acuerdo inicial y por tanto nada hoy justifica esa candidatura, así tenga un aval.Para la Psicogenealogía, Mockus está marcado por la exclusión: es el sello de su vida. A través de lo que cree y ejecuta, ha trabajado (inconscientemente se busca la inclusión) por la construcción de una ética social. Pero debe analizar si para despojarse de la exclusión e integrarse totalmente a la identidad colombiana continúa siendo el faro que alumbra y no el que repite las prácticas ambiciosas de los políticos tradicionales. Mockus usted es diferente, ¡así lo hemos creído y así lo queremos seguir creyendo!

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