Melania, primera víctima

Melania, primera víctima

Enero 23, 2017 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Si todavía duda de lo que significa una mujer para Donald Trump, basta con observar el tratamiento que le da a Melania, su actual esposa. ¡Pobre mujer! Ahora ella será la principal representante de lo que significa ser mujer en la era Trump y del tratamiento (efecto dominó) que recibiremos las mujeres del mundo, dadas las consecuencias de esta presidencia. Lo primero y más elemental, dejamos de ser inteligentes, compañeras, socias, consejeras, para convertirnos en ‘objetos de decoración’, adornos que engalanan el escenario. Seremos miradas pero no escuchadas. Los comentarios a su belleza (es linda), a su figura, a su vestimenta, mandaran la parada porque pareciera que ‘no puede hablar’. Debe permanecer callada (para que no se equivoque) y cumplir fielmente con ‘el libreto de la película’. Ni espontánea ni auténtica. Solo lo que le permitan decir.Es posible que ‘en privado’ Melania hubiera recibido cualquier cantidad de desplantes de su prepotente marido y a nombre del amor-dinero-zona de confort-poder, se los aguantara. El poder es definitivamente embriagador. Pero una cosa es en privado, donde aparentemente nadie se daba cuenta y otra en público, con cámaras y flashes registrando cada movimiento, cada detalle de la pareja. Basta con observar el video de su llegada a la Casa Blanca, cuando iban a ser recibidos por Barack y Michelle. Trump, ni corto ni perezoso, se bajó del carro como si estuviera solo y llegó a saludar mientras Melania apuraba el paso para alcanzarlo y estar a su lado para comportarse como la pareja presidencial. No, a Donald le valió un higo, él es el importante y ella solo su adorno. Cuando la necesite para lucirla, la ‘usarᒠpero ¿valorarla?, ¿tenerla en cuenta? ¿Acaso la mujer para él, ha significado algo diferente a objeto decorativo o sexual?Con un agravante. La hija de Trump, Ivanka, va a pasar por encima de Melania. Ivanka es de ‘la misma sangre’ del Presidente y por eso puede ser ‘valiosa’. Melania no tiene sus genes, de allí que el tratamiento sea discriminatorio. Ella no le aporta más que decoración. Estará relegada a un segundo plano. Para un hombre patriarcal y machista, la mujer es un objeto que se luce y se muestra. No necesita que hable, aún más necesita que se calle, no puede tener ni criterio ni opinión propios. Es un adorno que se requiere para contribuir al brillo del protagónico. El machista es absolutamente seductor y encantador (cuando quiere), halaga, endulza, seduce, pero lo que prima es su ley. Cuando él quiera y como él quiera.Por lo general lo primero que se destaca de un hombre no es su belleza sino su inteligencia, humor, maneras de comportarse. La cultura le permite al hombre ‘destacarse’ por algo más que su físico. Las mujeres habíamos ganado en ese terreno, ya no solo éramos admiradas por el empaque sino también por el ‘contenido’. Michelle era una fiel representante de esa nuevo concepto. Barack y ella eran muy parejos. Trump y Melania igual. Para un machista exitoso y seductor, ella es perfecta. Pero un hombre o una mujer diferentes, escogerán pareja de acuerdo a su esencia. Conformaran una unión donde cada uno aporte criterio, inteligencia, consejo, opinión. Si un hombre ‘solo’ necesita de adorno a la mujer, dice mucho de lo que guarda en su interior. ¿Cómo cree que es Trump?Sigue en Twitter @revolturas

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