Mamá, ¡suéltame!

Mayo 08, 2017 - 11:55 p.m. Por: Gloria H.

La mejor ocasión para hablar con la madre es esta semana, vísperas de su día, en medio de la parafernalia que arrastra la celebración. Flores, corazoncitos, panegíricos, poemas, en fin, todo lo que trae esta ‘inolvidable’ fecha. Porque ya es hora, por favor, de que alguien tome la vocería y a nombre de la salud mental de los hijos e hijas, de los yernos y de las nueras, adultos todos y les diga, les suplique, les implore a las mamás “por favor, suéltame”. Por favor, déjame crecer, déjame volar, permite que construya una vida independiente. No me amarres con culpas, cuentas de cobro o sacrificios desmesurados. No, mamá, déjame crecer, déjame tomar decisiones. No quiero sentir más que soy ‘el sentido de tu vida’, no quiero que este amor maternal se vuelva una cárcel, no quiero sentirme aprisionado en los barrotes del afecto culposo, no quiero hacer lo mismo que tú, amar como tú, comer como tú, vestirme como tú.

Déjame nacer emocionalmente. Déjame escoger pareja a mi antojo. No me chantajees con enfermedades psicológicas porque no elijo a la mujer u hombre por ti esperado. No soy igual a ti porque no nacimos en la misma época ni quiero convertirme en tu fotocopia. De esa manera no seríamos felices ni tú ni yo, porque estaríamos desubicados viviendo en cuerpo ajeno. No te enfermes por mí. No sentencies que la única y mejor amiga eres tú, que la única en la que puedo confiar es en ti, porque estás limitando mis contactos y me estás volviendo prevenido y paranoico. El mundo no se agota en tu espacio de madre. ¡Afortunadamente! Quiero existir independiente, quiero creer en el dios que mi vida elija, quiero descubrir la sexualidad que mi deseo construya, quiero agradecerte la vida pero no la hipoteques a tus frustraciones. No nací para que tu tuvieras por qué vivir. Suéltame mamá.

Que rico quererte, acompañarte y visitarte cuando es mi deseo o tu necesidad real, pero no cuando toque hacerlo porque si no, “no te quiero”. No digas por favor “primero conociste mamá que esposa”, no destruyas el vínculo con el hombre o la mujer que quiero argumentando que tú vas primero. Si así fuera no podría existir el linaje humano. No me hagas heredero ni de tus odios ni de tus amores, no tengo porque cargarlos. Hay tantas cosas maravillosas de ti, en especial que me diste la vida y espero, a su vez, que me des la libertad para construirme como lo deseo, como el mundo de hoy lo necesita y de acuerdo a las personales circunstancias de mi actuar. No me metas en la mitad de las peleas con papá porque me es difícil escoger entre ustedes. Ambos son mis padres. ¡Papá también es un buen hombre! Y no siempre te daré la razón porque no siempre la tienes. Ojalá no te escudes en el victimismo, no te luce y además sabes que no es cierto. Tú también perteneces a la raza humana y por lo tanto eres imperfecta, todos lo somos.

El amor de madre es necesario para la vida, siempre y cuando esta mujer tenga mundo propio y no considere la maternidad su ‘empleo’, lo que impediría el crecimiento de los hijos. Si crecen quedaría ‘vacante’ y no es fácil aceptar un ‘despido laboral’. Que lo pagarían los hijos, claro. Por eso el mejor homenaje es permitirle ser mujer, no amarrarla a la maternidad como su única fuente de vida, darle gracias y dejarla ser. ¿Es posible?

Sigue en Twitter @revolturas

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