Luciana Chacra

Enero 02, 2017 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¿La recuerda? Es la niña colombo argentina, (sí colombiana, registrada en un consulado en Argentina) a la que Séptimo día se empecinó en construirle una historia de abuso, ocultando información equilibrada, lo que a la larga contribuyó a separarla de su madre Catalina Navarro. Luciana desde hace un año está en Argentina. Cuando su madre, en silla de ruedas, viajó a visitarla en el mes de abril, la obligaron a verla con testigos. Hoy en el 2017 el drama continúa a pesar de que el padre perdió el divorcio por bígamo. Catalina, su mamá, está limitada en su condición física de movilidad pero no en su capacidad afectiva y de protección a su hija. El alejamiento de la niña cada vez es más grande sin que haya forma de evitarlo. ¿Quién se enfrenta al poder de un medio? Sí, hubo quien. La Organización Indígena de Colombia (Onic) obligó a Manuel Teodoro y a Séptimo día a rectificar en “defensa de los derechos al buen nombre, la honra y la rectificación de la información a favor de los pueblos indígenas de Colombia”. En una dura sentencia la Corte Constitucional falló en contra de tres emisiones del programa en el 2015 que señalaban a los indígenas de tener nexos con la guerrilla. En la rectificación Séptimo Día “deberá reconocer que el programa carecía de evidencia para sustentar afirmaciones como que en ciertas partes del Cauca la distinción entre ser indígena y ser guerrillero no es tan clara”. Además, obliga a Séptimo día a que adopte un manual de ética escrito que proteja minorías sexuales, grupos étnicos y demás sujetos tradicionalmente estigmatizados dentro de nuestro contexto social”. Los medios tienen la posibilidad (y el poder) de convertirse en defensores o en jueces de situaciones cotidianas. Hay muertos, secuestros, raptos, feminicidios, de primera y segunda categoría y eso lo maneja muy bien el rating de los informativos. Sin quitarle importancia al caso de Yuliana Samboní, sí es claro que el morbo de ricos contra pobres y todo lo que se ha inventado de novela sobre el hecho, ha disparado audiencias. Pero todas las historias de niños maltratados y hasta asesinados, no se tratan por igual. ¿Por qué? ¿Qué se requiere para ‘mover’ el corazón (o el rating) de un medio y volverse prioridad? Las políticas no son las mismas y esta diferenciación termina siendo discriminatoria. ¿Cuántas historias anónimas se ‘pierden’ en la indiferencia de los medios que ‘escogen’ cuál caso defender y acompañar y cuál ‘soltar’ al árbitro de las circunstancias? Catalina Navarro puede demandar a Manuel Teodoro y su manipulación para lograr información que luego tergiversó (apartes del correo de Manuel Teodoro a Catalina: “Cata, mi esposa es amiga de tu prima, son del Colombo Británico en Cali, no te preocupes, estoy por ayudarte, ‘Séptimo día’ mueve montañas”), pero una demanda vale dinero y las prioridades de Catalina son estar con su hija. La historia de Luciana fue ‘escogida’ y manipulada sin mostrar todas los detalles de ambos lados lo que terminó ‘construyendo una postverdad’ que trajo consecuencias nefastas. La infancia debe ser prioridad de todos pero antes de visibilizarla en medios, es prioritario educar a la sociedad para que los niños dejen de ser material de rating o reciban tratamiento de ‘seres sin uso de razón’.Sigue en Twitter @revolturas

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