“Lo hago por ti papá”

“Lo hago por ti papá”

Mayo 13, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Si el Siglo XX se caracterizó por el desarrollo e implementación del psicoanálisis, el Siglo XXI tendrá marca del enfoque transgeneracional o psicogenealogía. El peso del árbol genealógico y los acontecimientos familiares marcan, querámoslo o no. Situación familiar no resuelta, secretos no dichos, duelos no enfrentados, son algunas de las circunstancias que se cargan y arrastran de generación en generación, vividos a través de uno o varios miembros de la familia, hasta que se toma conciencia de ello y se libera el lastre generacional. Igual sucede con el sufrimiento de las naciones o de las comunidades. Acontecimientos del pasado están en el presente construyendo amargura o bienestar. De allí la necesidad de hacer reparaciones, al menos simbólicas para liberar carga emocional y permitirnos gestar nuestro propio destino evitando heredar los errores de nuestros antepasados.La guerrilla asesinó al papá de Álvaro Uribe. Su dolor, perfectamente justificable, fue profundo y dada la cercanía con su progenitor, su vida quedó marcada por el acontecimiento. En su autobiografía se conoce lo que le sucedió a su familia con el vil asesinato del patriarca. Mezcla de dolor e impotencia (al no haberlo podido evitar) desde lo transgeneracional quedó un pendiente de venganza que Uribe canalizó muy bien a través de su obsesión por acabar con la guerrilla. Le ayudó muchísimo a Colombia porque, en ese momento, él y la patria resonaron en la misma onda. Pero…Colombia y el mundo siguieron evolucionando. Uribe no, él se quedó pegado en su venganza. “Lo hago por ti papᔠes su motivación inconsciente que lo lleva a perder el sentido de las proporciones (y de la realidad) porque lo que lo mueve es su herida ancestral, su dolor profundo, mezcla de resentimiento, venganza, impotencia, odio, dolor, ego, tristeza. No puede evaluar (siquiera), si le hace daño a la patria que dice querer tanto. No, va primero la venganza en nombre del padre porque ésta es una emoción inconsciente y transgeneracional que lo invade y él no puede controlarla porque no tiene conciencia de ella. El linaje por encima del territorio. Lo más grave es que está venganza inconsciente sólo la frena la muerte, la propia o la de alguno de su familia. Una muerte escandalosa, protagónica, ruidosa. En Psicología decimos que es como un “suicidio disimulado” porque se busca desde la propia problemática que ‘alguien’ lo haga por él, que alguien cumpla su deseo de muerte para ‘creer’ así saldar el pendiente familiar. “Lo hago por ti papá”, “quiero morirme como tu”, y de esa manera creer que libera la historia familiar. Ante este dolor interior que arrasa con todo, desafía cualquier situación, “tienta al diablo” hasta lograr que algo o alguien “cumpla su propósito inconsciente” de muerte que él mismo busca. Si él no lo ‘logra’, de acuerdo a la teoría, su descendencia lo enfrentará. Los pendientes familiares siempre se deben cumplir. Mientras, ‘todos’ en Colombia terminamos padeciendo el asesinato que el hijo de Alberto Uribe Sierra no ha podido asimilar. ¡Lo estamos viendo! Se juega la vida en cada minuto por defender lo que él cree (“lo hago por ti papá”), desafiando la muerte. Nos ha metido en ese espiral de locura, de paranoia y parece que resonáramos en ese espíritu de odio cuando apenas empezamos a caminar el sendero de la paz. Lo paradójico es que este proceso ‘lo asustó’ porque, si se cumple, no le permitirá cumplir(!) su eterna venganza. Ahora, cada quien escoge con qué ‘sintoniza’, con qué resuenan mejor sus vivencias y sus anhelos : el odio de Uribe o la paz de Colombia. La psicogenealogía tiene la explicación.

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