¿Llenas las Iglesias?

¿Llenas las Iglesias?

Marzo 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Como se dice en términos taurinos, la Iglesia debe estar esperando “lleno hasta el tejadillo” para la Semana Santa, confiada en que “los principios cristianos” se manifiesten en la masiva asistencia de fieles a su programación. Es importante, entonces preguntar, dado el momento que vive Colombia, qué clase de asistentes tendrán las Iglesias. Porque, eso de asistir camándula en mano, dándose golpes de pecho, rezando avemarías o padrenuestros a voz en cuello, mientras que en el corazón se anida una rabia hacia esos hp guerrilleros, esas ratas, malnacidos, bandidos, es definitivamente una contradicción aplastante. O si lo quiere más claro, una doble moral vergonzosa. No sé cómo, una persona que quiere que “no nos dejemos” , que “no nos humillemos”(lo que en plata blanca significa que la guerra continúe, matando “malos”), no puedo explicarme cómo se acerca al púlpito, comulga, recibe a Cristo, mientras su mente es un nido de víboras y venganza. ¿Quién me lo explica?El ser humano no está divido, es uno sólo. La mente no va por un lado, el corazón por otro y los principios cristianos “adornan el edificio”. Todo es uno, integrado, donde soy lo que pienso, lo que siento y lo que actúo. Si en mi fuero interno hay tanta rabia, tanta venganza, cuentas de cobro, no me explico cómo me matriculo como cristiano o católico, seguidor de un personaje cuyo mensaje prioritario fue “no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti”. Este principio, que no sólo es del cristianismo, sino de muchas creencias religiosas que buscan la unidad, todos somos uno, es el que debería instalarse en la forma de vida de quienes se consideran seguidores de Cristo.Lo anterior no significa que los actos humanos equivocados, los errores, los aprendizajes, no tengan una consecuencia. Pero esa necesidad de sometimiento, de humillación, de aplastar, anular, arrinconar, sólo puede brotar en corazones muy primarios en evolución de conciencia, quienes creen que violencia se combate con violencia. No, no vivimos en un paraíso y precisamente para eso nacimos, para aprender. Como decía Estanislao Zuleta “En lugar de desear una relacio?n humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor y por lo tanto, en u?ltima instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar (…) deseamos un mundo de satisfaccio?n, una monstruosa salacuna de abundancia pasivamente recibida”. Existen múltiples situaciones por corregir y reparar. No es callarse, no es pasar por alto en qué se puede mejorar, pero es obvio que la guerra y la violencia sólo engendran más guerra y violencia. La paz en Colombia empieza en el corazón de cada quién, no para silenciarse, pero si para aceptar que no existen buenos y malos, ratas y hampones, educados e ineptos. Somos seres humanos en proceso de construcción, desarmar el espíritu y el lenguaje ayudaría a que la paz esté más cerca. En definitiva lo más difícil, lo más complejo, lo más exigente de la condición humana es la coherencia. Allí, más de uno pierde la materia. Pero claro, eso es lo que todos debemos aprender y practicar, con o sin camándula en mano. ¿Lo intentamos?@revolturas

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