¿Lealtad al padre?

Marzo 17, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Carlos Holmes Trujillo García fue el primer alcalde de Cali por elección popular. De 1988 a 1990 dirige la administración caleña. Faltándole tres meses para terminar el período, su padre muere, después de vivir un accidente cerebro vascular y Carlos Holmes decide renunciar a la Alcaldía, (para la que había sido elegido por 77.000 votos), prefiriendo ser leal a su padre y a su movimiento por encima del compromiso contraído con el pueblo de Cali. La derrota del otro delfín José Renán a manos de Germán Villegas para la Alcaldía pareciera que derrumba al patriarca de los Trujillo (lo que precipita su muerte) y Carlos Holmes “recoge sus banderas” y las de su movimiento liberal, dejando inconcluso su período como gobernante. Como solo faltan 3 meses para terminar su compromiso, el reemplazo es su secretario de gobierno Antonio José Orejuela. La lealtad (¿sumisión?) con el padre es absoluta y el dr. Carlos Holmes toma una decisión que los caleños resentimos. Por ello el 21 de marzo de 1990 escribí “Compromiso ¿con quien?”: “El dr. Carlos Holmes Trujillo renunció a la Alcaldía de Cali para asumir la dirección del holmismo. Muerto su padre él considera pertinente liderar el grupo de “las mayorías liberales”. (…) Fue nombrado por sus condiciones personales (…) no fue elegido por ser hijo de Carlos Holmes Trujillo. (…) El holmismo podría esperar con un director encargado a que el dr. Trujillo terminara su período”. En Psicología se aprende que una persona “deja de ser” adolescente cuando “no le importa” lo que el papá y la mamá opinen. Ese “no le importa” no es despectivo sino de autonomía: puede tener criterio y “enfrentar” al de sus padres porque tiene argumentos para construir su independencia. No es rebeldía, no es transgresión, es criterio, personalidad y seguridad. El mundo cambia y los criterios evolucionan. Si la humanidad hubiera hecho siempre lo que los padres quieren, estaríamos haciendo bohíos… La diferencia permite la evolución, el movimiento.Traigo a colación esta historia porque percibo que Carlos Holmes Trujillo sigue siendo absolutamente leal (¿sumiso?) al padre. Al padre-jefe, cualquiera que sea su nombre. Ahora que el presidente Santos lo invitó a formar parte de la Comisión de Paz, se le “notan” las ganas de participar. Hasta el punto que se atrevió a hablar de la “honrosa” distinción. (Cuánto le habrá cobrado el uribismo al Dr. Carlos Holmes hablar bien de “algo” de Santos si para el Centro Democrático, Santos no hace “nada, pero nada” bien). Pero se “le salieron” sus buenas maneras y su espíritu conciliador. Cada vez más, a él y a Oscar Iván Zuluaga se les notan “sus desacuerdos” con ese espíritu de odio, rabia y negativismo de Uribe. No encajan pero, les toca. Lealtad (¿sumisión?) absoluta al padre.Sin embargo la manera como Carlos Holmes intenta explicar por qué no forma parte de esa Comisión no sé si produce compasión o risa. Las volteretas que tiene que hacer para explicar “si, pero no” son patéticas. Él quiere dialogar, quiere aportar, quiere contribuir porque hay mucho por hacer, decir y colaborar. A propósito, ¿qué es lo que quiere el Centro Democrático? Malo si los llaman. Malo sino lo hacen, malo si les piden opinión, malo si no… a ver, como decimos en el Valle, no hay “palitos con qué cogerlos”. Están en todo su derecho de ir en contravía de todo, pero de todo. Sin embargo, la sumisión de los integrantes del grupo con el ‘papá Uribe’ es impactante, verdaderamente patológica. La lealtad a un caudillo cada día se asemeja más a fanatismo o terquedad y no permite que fluyan sus verdaderas personalidades. Carlos Holmes ya lo hizo una vez y ahora vuelve y repite su lealtad (¿sumisión?) a un padre, así vaya en contravía de sí mismo. La cultura donde el patriarca ordena, exige y somete, sigue vigente. Para hombres y para mujeres, da igual.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad