La valla que arde

La valla que arde

Junio 18, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Sobre el costado izquierdo de la Calle 5, viniendo del norte hacia el sur, se puede leer una valla inmensa que dice “gracias Jorge Iván”. No sé quienes la colocaron y a nombre de cuál grupo, partido u organización. Pero sí suena a desfachatez que un hombre que tiene 38 investigaciones pendientes merezca ‘reconocimiento’. A no ser, como dijo un taxista hablando de un político: “Sí, robó pero hizo obras”. Y si la política es el arte de camuflar el robo con obras, pues entonces el alcalde Ospina puede candidatizarse para el galardón. Claro, sin saber de qué monto fue el desfalco y si las obras impulsadas ‘compensan’ el saqueo. Sería muy doloroso que los ciudadanos evaluáramos los buenos alcaldes dependiendo de esta ecuación: “Robó pero hizo”. Lo que sucede es que la plata que se roban no es de ellos, es de nosotros y hacer obras con nuestro dinero y desfalcarnos ‘en las narices’ no solo es de una desfachatez llevada al extremo sino que también esconde personalidades cínicas y morrongas. Estilo Samuel Moreno, estos ‘alcaldes’ modernos que la política colombiana graduó como importantes, son los que hacen obras en medio de los robos o desfalcos más descarados y los ciudadanos terminamos ‘agradecidos’ por lo que hicieron por nosotros. ¡Pura perversión!La valla a Jorge Iván es una cachetada a la honradez. Quienes la colocaron deben ser cómplices de las argucias porque sino de qué otra manera se puede explicar que agradezcan a quien robó. ¿Qué es más importante el impulso a las obras o el desfalco? ¿Qué es más significativo la honradez o la pantalla? ¿Qué pasaría si esos políticos protagónicos no robaran en esa o en ninguna proporción? ¿Con el dinero saqueado cuántos trabajos más podrían ejecutarse y así no ‘descrestarían’ con obras necesarias y llamativas pero que esconden desfalcos y corrupción en sus entrañas?Si usted cree que debe agradecerle a Jorge Iván ‘su alcaldía’ muy posiblemente califique en el grupo de los que viven de las apariencias. Usted puede llegar a creer “pero se ve lo que hizo”, justificación elemental de una doble moral. Como quien dice Maquiavelo ventiado: “El fin justifica los medios”. Pero si las obras que impulso Jorge Iván no lo omnubilan (no porque no las merezcamos o no sean importantes sino porque cualquiera honrado y con visión lo hubiera hecho y mejor), entonces usted todavía cree que la honradez es la estructura básica del comportamiento humano. Usted es de los que reacciona contra la corrupción y no la justifica. Usted es de los que sueña con un país donde los políticos, por Dios, cumplan con un mínimo de comportamiento: ser honrados y no usufructuar el cargo público a su favor, obteniendo o más poder, o ganancias que incrementan su presupuesto. Si seguimos aceptando vallas como las que reconocen a Jorge Iván como buen alcalde, estamos aceptando que la política es sinónimo de corrupción. Aplaudamos entonces.La valla que agradece y reconoce a Jorge Iván es una afrenta a la honradez. Es una cachetada a Cali porque justifica y premia la corrupción. Si en el fondo de su corazón la aprueba, usted vibra en la onda de la doble moral. No importa si nos robó porque las obras impulsadas por él lo ‘limpian’ del delito de corrupción y desfalco. La valla que arde en la Calle 5 es un termómetro ciudadano para evaluar qué tan complacientes somos con el delito y la deshonestidad, que tanto las apariencias nos llevan a vender el alma por una imagen. ¿Aprueba o desaprueba?

VER COMENTARIOS
Columnistas