La salida del padre Llano

Diciembre 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

El padre Llano no ha sido santo de mi devoción. Durante su trayectoria pública como columnista de El Tiempo ha sido una persona controvertida, ha generado polémica y también ha escrito estupideces de marca mayor. Me imagino que se lo puede leer como un hombre muy prepotente que desde el nicho de la Iglesia Católica ha tratado de pontificar cometiendo errores garrafales. Cómo no recordar su columna sobre Gonzalo Gallo donde le reclama por “lo fácil”, cree él, que fue para Gonzalo retirarse de la Iglesia. Sólo quienes estuvimos cerca de Gonzalo pudimos dimensionar el impacto de esa decisión, que claro, se debía tomar de acuerdo al cambio de mentalidad y creencias que Gonzalo vivió y sigue viviendo. Pero Llanos lo juzgó con una superficialidad absurda. ¿Qué cuenta de cobro y a nombre de quién lo estaba cuestionando?Otra de sus ‘perlas’ fue escribir sobre sexualidad. Dijo, hace ya varios años, que la sexualidad dependía de la “carne”, de allí que todo lo sexual se reducía a un problema de “carne humana”. Le escribí, como respuesta, una columna que creo aún no perdona. “¿Si uno va a una carnicería, Padre, pide una libra de carne y le entregan una de sexo o una de carne, ¿cómo es el asunto?”. Por ello, cuando él u otros sacerdotes hablan de sexualidad creyendo que ‘todo es pecado’ y que la ‘carne’ es la que contamina al ser humano, lo que consiguen es enredar y culpar la vida de tantos hombres y mujeres que no logran conciliar sus creencias religiosas con la vida cotidiana. La semana anterior, otro sacerdote, totalmente desenfocado habló de que el matrimonio entre gay era absurdo porque no puede existir una relación sólo para el placer. ¡Por Dios! Para la Iglesia la sexualidad se justifica como acto de procreación, lo demás es ‘antinatural’. Pregunto, qué será más antinatural: una vida sin derecho a la sexualidad, con la carencia absoluta de contacto físico ‘a nombre de la sublimación’, como se la imponen a los sacerdotes o el sexo placentero entre dos personas cualquiera que sea su género y su condición. ¿Qué es lo natural y cuál lo antinatural?Pues bien, al padre Llano ayer le ‘prohibieron’ escribir en El Tiempo. Censurable que se ‘prohiba’ escribir por lo que atenta contra la libertad del pensamiento, pero allí sí entre los dictámenes de la jerarquía católica y la actitud de Llanos, “que entre el diablo y escoja”. A Llanos lo critica la Iglesia porque hace unos días escribió una columna donde dudó de la virginidad de María. Es claro que para la Iglesia no se pueden cuestionar las posiciones dogmáticas: o se acepta el dogma o no, pero es imposible tener un criterio personal. Pero para el padre Llanos no fue fácil conciliar la contradicción entre tener ‘posición propia’ y que implica retirarse de la institución, como lo hizo Gonzalo y como lo hacen muchas personas, o aceptar las imposiciones eclesiásticas. No se puede estar en el lado de la evolución del pensamiento y a la vez en un lugar donde pensar es peligroso. Llanos escogió estar dentro de la jerarquía, a pesar de su criterio, por lo tanto eran obvias las consecuencias. Para la jerarquía católica, en cualquier lugar del mundo, no se puede disentir del criterio impuesto. El unanimismo es vital para sobrevivir. Si existen pensamientos que cuestionan se corre peligro de ‘agrietar’ el edificio y para una jerarquía cada vez más anquilosada, la oxigenación es peligrosa. Aquí, perdieron el padre Llano y la Iglesia. Ambos resultaron víctimas de su propia filosofía.

VER COMENTARIOS
Columnistas