La mujer y el patriarca

La mujer y el patriarca

Marzo 03, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

María del Pilar Hurtado tiene la oportunidad de mostrar qué tanto las mujeres pueden construir independencia y autonomía frente al mundo patriarcal. Ella, (es posible que ni siquiera lo sospeche) en esta semana que se celebra el Día Internacional de la Mujer, puede dar una lección a miles de mujeres en cualquier actividad en que se desempeñen, de que un patriarca no tiene por qué manejar sus vidas. No debe ser sólo coincidencia que sea en esta semana cuando una mujer tenga que enfrentarse al ‘padre patriarcal’ y decidir hablar. Decidir si enfrenta al poder, si se valora como ser humano y desmitifica al poderoso, o si calla y su proceso interior de ‘pobrecita’ o dependiente o insegura, la hará silenciarse sobre una verdad que cada vez es mas obvia. Pero se necesita su palabra. Su palabra de mujer frente a la figura del patriarca. Eso no la exime de responsabilidad por su falta pero si devela, otra vez, cómo las estructuras del poder se mueven también pasando por la estructura de géneros. Manipular, aplastar, utilizar, lenguaje absolutamente patriarcal. Bernardo Moreno es hombre pero también tendrá el mismo dilema frente al poder del ‘patriarca’. Hablar o silenciar por miedo, respeto, endiosamiento, complicidad. El poder del padre en las esferas del poder y de las relaciones quedará en evidencia para saber si estamos construyendo una mentalidad de valoración de hijos e hijas que ‘crecen’ y pueden atreverse a cuestionar a quien ha abusado de su poder e influencia. Las mujeres aquí y en el mundo, por amor, por miedo, por dependencia, por inseguridad, hemos construido una idolatría alrededor del patriarca. Él lo podía todo… Lentamente también se desmitifica al hombre padre atropellador. No en vano el Día Internacional de la Mujer se institucionalizó para crear conciencia sobre la forma como las mujeres eran manipuladas por una estructura de poder aplastante. El machismo, hijo del patriarcado, hace de las suyas en muchas esferas del comportamiento humano. Es frente a la mujer, los débiles, los niños y niñas, los animales, donde el hombre-patriarca acrecienta su poder y su violencia. Es hora de caer en cuenta y reaccionar. Por eso es necesario que ‘las chuzadas’ tengan un desenlace. ¡Y responsables! Pareciera que estuviéramos viviendo una novela por entregas, sabiendo ya el final de la película. No se pronuncia el nombre pero el silencio es atronador. Desde esa ausencia de palabras por todo lado brinca la respuesta. El nombre no nombrado aparece en el silencio de cada información, de cada posible interpretación. Llegar a las entrañas de la verdad, independiente de las sanciones, organiza la mente, aquieta las emociones y quién lo creyera, produce compasión. Porque cuando se observa al individuo o individuos que han cometido la falta y que han intentado ocultarlo, cuando se conoce la verdad, inmediatamente se produce una descarga energética. No siempre se quiere venganza. No siempre hay la necesidad de pasar las ‘facturas pendientes’. No. El observar al poderoso o intocable, al que ha manejado la ley a su antojo, al patriarca, verlo sometido, pillado en su propia falta, es ya de por si reparador. Pero no porque esté derrotado sino por el hecho de colocar las cosas en un orden y aceptar que nadie escapa a la Ley. Este proceso es necesario, como quien hace una catarsis. Y es la semana para marchar por la vida. Decidir si en Colombia la vida se convierte en sagrada, si se convierte en el ‘valor’ más importante de todos cuantos existen. Intentar deponer el odio, la intolerancia para construir convivencia donde la vida sea sagrada. Esto no significa silencio, ni complicidad. Se necesita la palabra que marque la diferencia entre diversas opiniones pero no existirá ninguna que pueda violentar la Ley y atropellar a nombre de su poder y su voluntad. En definitiva, es la derrota del mundo patriarcal para dar paso al mundo de la equidad.

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