¿La han violado?

¿La han violado?

Noviembre 26, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Hace unos años conocí el caso de unos muchachos universitarios que entraron a un prostíbulo y una mujer bailó para ellos como parte del ‘espectáculo’ contratado. Luego, los universitarios abusaron de la mujer porque creyeron que “como era prostituta” se podía hacer con ella lo que “se les viniera en gana”. Para ellos no había ninguna clase de delito y menos imaginar que una prostituta los podía acusar de violación. “Como así, si es una prostituta”, argumentaban los muchachos. Traducido, es algo semejante a “cómo así, si es un objeto de placer”, lo que lleva implícito la idea de que el cuerpo de la mujer está para “ser usado” y no existe ninguna limitante en ese “uso”.Ayer se celebró el Día de ‘la no violencia contra la mujer’ y vale la pena ventilar algunos conceptos, por ejemplo, el significado de violación. ¿Sabía usted que si una mujer desea detener el acto sexual al que ha accedido libre y voluntariamente, cuando está en los preámbulos, puede hacerlo y si el hombre insiste, presiona, exige, está violando a esa mujer? Penetrarla a la fuerza, en cualquier escenario, es una violación así haya consentimiento previo y ella posteriormente quiera detenerse. Entonces, las violaciones no se dan únicamente en la calle, con abusadores matones. En su hogar, con su esposo, con el novio, con el amigo, se puede protocolizar una violación por el hecho de que ella ya no quiera y el hombre insista porque está ‘empezado’ y considere que la obligación de ella es ‘terminar’ para que él quede satisfecho, así sea a costillas de su negación como mujer. ¿Y por qué el deseo de ella prima sobre el deseo de él? No, no es que el deseo de ella sea mas importante que el de él: cada quien tiene derecho a hacer con su propio cuerpo lo que desee pero no puede ‘utilizar’ el cuerpo del otro para su propia satisfacción sin el consentimiento previo de la pareja. Y es allí donde se protocoliza el abuso: cuando ‘uso’ el cuerpo ajeno para mi propia satisfacción.La penetración es una de las acciones más agresivas de un hombre sobre una mujer cuando no hay consentimiento. Al pie de la letra, toda penetración forzada es una violación. El respeto por el cuerpo (y la dignidad) del otro es prioritario porque en pareja el otro u otra me ofrece su cuerpo para el placer pero puede arrepentirse, darle miedo, generarle rechazo, en fin, miles de circunstancias que se deben tener en cuenta para evitar un abuso sexual. Unos tragos, por ejemplo, que obnubilan tanto, pueden ser una excusa para acceder y luego reaccionar o despertar y expresar “no, ya no quiero”. El hombre debe estar dispuesto a escuchar esta respuesta y a ser consecuente con el sentir de su compañera. Hay maneras de que él ‘termine’ el asunto sin abusar de quien ya no quiere contacto.Es importante mirar cómo el concepto del amor no puede ser excusa para el abuso. “Ella es mía”, “es mi esposa”, “solo estoy con ella”, “para eso me casé”, son frases masculinas que legitimizan el poder patriarcal para creer que la mujer, a nombre del amor, siempre debe estar dispuesta a satisfacer los requerimentos masculinos. Lo que también es un abuso y en el desarrollo de un acto sexual convertirse en una violación. ‘La maté porque era mía’ es un libro impactante donde se muestra cómo no existe diferencia entre ‘poseer el cuerpo’ y poseer a la persona. La creencia de que la mujer es una propiedad que se ‘compra’ con amor o cuidado o plata facilita el abuso. Va siendo hora de despertar.

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