¡Incoherencia!

¡Incoherencia!

Febrero 17, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

No sé qué podrá estar sintiendo un habitante de Barbosa, Santander, viendo las imágenes del Carnaval de Barranquilla, donde las niñas bailan y se mueven seductoramente (como adultas) frente a cientos de espectadores, hombres y mujeres, borrachos y sanos, incluidos los de mirada morbosa, también gentes de bien, potenciales pedófilos, etc., etc., cuando ellos, los ‘pueblerinos’ de Barbosa, fueron ‘destrozados’ por su irresponsabilidad frente a las niñas de la región por patrocinar y fomentar el ‘despiadado’ desfile de Miss Tanguita. ¿Cuál es la diferencia? ¡Incoherencia!En Bogotá anuncian un evento ‘Toros por los niños’ para ayudar a las fundaciones Planeta Amor y Ángeles del Campo que apoyan a menores con VIH/Sida. El evento tendrá lugar el 21 de febrero. Patrocinamos entonces la violencia animal para que los niños puedan estar bien. ¿Coherente? Qué pena que todavía no se anuncia una pelea de gallos en beneficio de la Fundación ‘Niños pacíficos’ o una Corraleja con toros descuartizados para que patrocine almuerzos de hijos de desplazados. Estamos adportas de que alguno, con el mejor espíritu de servicio, se le ocurra la idea. La necesidad de dinero o de financiación, nos lleva a una creatividad sin límites hasta el punto de que “apagamos el incendio” pero construimos la cultura del abuso. ¿Sería coherente? En psicología se llama esquizofrenia: nos desgarramos las vestiduras por los niños asesinados pero patrocinamos violencia de animales para que los niños estén bien.Cuando se educa se va más despacio y los resultados no son instantáneos. Caer en la cuenta no es un asunto de dos meses. Ni siquiera el impacto de los niños del Casanare, los tantos del Valle (la región donde más niños mueren) logra que modifiquemos el chip y ahora sí, comencemos a “cuidar” la infancia. Para nuestra “excelsa” religión los niños “no tenían razón hasta los 7 años”. Se consideraban “bultos de carne”, tan irracionales como los animales que “ni razonan, ni piensan”. Entonces gran parte del maltrato infantil viene de creer que ellos no tienen razón, no son capaces, no entienden. Por lo tanto, se los puede tratar como nos provoque, de impulso, porque ellos “no registran” puesto que no tienen capacidad de razonar. Las historias de adultos que “reclaman” a sus padres por abusos desmesurados de autoridad, donde papá y mamá dicen “no acordarse”, son la prueba mas contundente de que el maltrato infantil es “natural” como forma de educación. De nada sirve toda la teoría del mundo cuando un papá o una mamá desesperados, en la intimidad del hogar, no logran controlar a su muchachito y le propinan tamaña muenda (el Papa Francisco dijo que se les puede pegar: otra vez la religión, desde su ignorancia, marcando lo correcto o incorrecto) como una medida “recursiva” para controlar el caos. Un niño “no sabe, no piensa, no es capaz”. Bajo esa aterradora premisa se construye la educación infantil. Y si estas creencias son las suyas, deduzca entonces cómo trata a los niños de su entorno.Sí, es la coherencia, la dificilísima coherencia bien complicada de practicar. Allí casi todos “perdemos la materia”. Pero es el trabajo mas importante en el terreno de la salud mental. Tan fácil señalar, tan difícil practicar. Y que todas las piezas encajen en el rompecabezas, es todavía mas complejo. Hay que permanecer en estado de alerta, observando, revisando. No cuidamos a los niños y niñas porque ni siquiera creemos que piensan. Son irracionales (como los animales) y por lo tanto podemos hacer con ellos lo que se nos antoje. “Desquitarse” de una rabia o frustración es un impulso que se descara mas fácilmente o con un niño o con un animal o con un inferior (¿mujer?). Difícilmente encontramos adultos que no hayan “maltratado” a un niño o niña en algún momento. Es lo que la cultura enseñó, es lo que practicamos. ¡Incoherencia!

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