Igualiticos

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Mayo 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Debo confesar que lo creí distinto. Creí que estar ungido por el jefe hacía que ‘representara’ un papel pero su esencia no estaba contaminada, que él, Óscar Iván, era un hombre diferente, tranquilo, parroquiano, con el corazón limpio, descontaminado. Creí que al ser provinciano, campechano, no guardaba ni la perversión del jefe, ni su rabia, ni su deseo de venganza. Por eso creí que no ‘encajaba’ (al comienzo) en la campaña de Uribe, a diferencia de Pacho Santos, porque no lo alimentaba ese odio recalcitrante de los uribistas. Pero…Aprendió, fue excelente alumno y hoy es un clon exacto del hombre que le enseñó a evadir, a confundir, a decir su cuento sin asidero en la realidad. Porque la campaña Uribe-Zuluaga tiene a sus espaldas dos pruebas contundentes de su mala fe: el hacker (¿hay quién dude de su existencia?) y ahora el video de la revista Semana donde aparece conversando con el hacker y su jefe espiritual Hoyos. Ojo, el video no lo mostró la campaña de Juan Manuel Santos, no fue guerra sucia de sus rivales, no. Juan Gossaín, maestro de periodistas, a raíz de este lodazal de campaña, les pidió a los Medios: “Ni uribistas, ni santistas: ¡periodistas!”. El video de la revista es un trabajo de periodistas que investigaron y encontraron. Claro, la campaña de Uribe-Zuluaga también estuvo infiltrada. De niño uno aprendía refranes como “al que a hierro mata a hierro muere”. Ese fue el trabajo de los periodistas de Semana: encontraron un video donde conversa con el hacker y Zuluaga, muy tranquilo, participa del diálogo. Lo único que atinó a decir Zuluaga (como si el jefe se lo hubiera dictado) “es una manipulación”. El hijo de Zuluaga había ‘advertido’ del video (¿cómo sabían de su existencia si era un montaje?) me imagino porque conocían la realidad de los hechos. Otro refrán no dice acaso, ¿que “explicación no pedida, acusación manifiesta”? Perversión es un término que se usa en Psicología, en especial en Psicoanálisis, viene del latín pervertere (volcar, invertir o dar vuelta). Es el arte de darle la vuelta a los hechos. Si el sentimiento es de tristeza, se actúa (ojo, actuación) de una manera alegre. El talento perverso es el de transformar el sufrimiento en goce y la falta en plenitud, es decir, convertir una carencia en algo que resulte positivo. Tienen el arte de hacer de la necesidad, virtud. Las personas con la patología de la perversión ‘voltean’ los hechos y generan un desconcierto absoluto en quienes los rodean porque no hay manera de ‘probar’ lo contrario. Estar al lado de un perverso es ‘enloquecedor’, desesperante, porque no hay forma de argumentar. No, ¡no es posible! En la vida cotidiana, en las empresas, en el vecindario, en la religión, en la política, la perversión genera una sensación de impotencia donde o te ‘desenganchas’ del perverso o ‘perdiste el año’. La única forma de manejar la perversión es ‘salirse’ de ella, sin argumentar. Con un perverso siempre, siempre pierdes.A cuatro días de las elecciones tenemos dos hechos contundentes (hacker y video) en contra de la campaña de Uribe-Zuluaga, por un lado y contra la campaña de Santos las “pruebas imaginarias” de Uribe y la defensa de Zuluaga “es un montaje” sin mas argumentación. ¡Por Dios!, este país necesita hechos, no somos niños de pecho. Los caudillos siempre creen que los pueblos son “medio retrasados” al igual que un padre autoritario siempre cree “medio bobos” a sus hijos. Por eso les debe ‘bastar’ la palabra del padre “siempre queriendo lo mejor” para sus hijos, sin posibilidades de refutar o disentir al “dios supremo”. Zuluaga está evadiendo, al igual que su Jefe. Votar por ellos es votar por la perversión.

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